UnTER endurece posiciones y reúne al congreso provincial hoy en Viedma

UnTER endurece posiciones y reúne al congreso provincial hoy en Viedma

No hay un clima con signos de contemporizar. Por el contrario, hay bronca en los docentes que hoy se reúnen en el Congreso de la UnTER en la capital provincial, donde la mayoría de los delegados vienen con la cara pintada.

Cuantos antes del inicio del actual ciclo lectivo el gremio y el gobierno se sentaron a discutir salarios, ambos podían pronosticar que el futuro no sería dichoso para ambos, pero había que iniciar las clases.

A esta altura el nuevo gobierno nacional había devaluado y se perfilaban las primeras medidas económicas, que a la par de las declaraciones de los funcionarios nacionales, ya nadie dudaba del ajuste. En definitiva un rumbo que podría perjudicar tanto a las provincias como a sus trabajadores.

Un empate era bueno para ambos y al igual que con otros sectores sindicales que operan en la órbita del Estado, la fórmula fue aceptada por todos. Aumento del orden del 20 por ciento y reapertura de paritarias para el segundo semestre, que además se anunciaba con bombos y platillos como el tiempo del despegue del país.

En la intimidad todos dudan, pero era la salida. No se podía comenzar el año en un clima de enfrentamiento.

Pasó lo que la mayoría de los pronósticos anticipaban. La inflación superaría ampliamente el porcentaje inicial del aumento de salarios y el gobierno de Weretilneck no contaría con recursos para reabrir las paritarias y aumentar los sueldos.

Así las cosas. Hoy la situación pareciera irreversible, con algunas actitudes que no ayudaron, por ejemplo la difusión de la escala salarial –por medios oficiales- que los docentes indicaron que no se ajusta a la realidad y los descuentos por los días de paro que se calificaron como “indiscriminados” por cuanto se descontó a docentes con licencias o situaciones de enfermedad.

El predio de la UnTER sobre la ex ruta 3, junto al río Negro será el punto de reunión y debate. Pocos pueden arriesgar un resultado, que a decir de algunos dirigentes consultados, no será marcha atrás “ni siquiera para tomar envión”, pero tampoco había claridad cómo seguir en un posible nuevo plan de lucha.

El gobernador Alberto Weretilneck fue claro: no hay plata para otorgar aumentos de sueldos. Posiciones muy distantes, pero nunca se cierran todas las puertas. Alguna ventana quedará abierta.

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