El titular de la Federación de Trabajadores Aceiteros le reclamó a la CGT que ponga el hombro para enfrentar al Gobierno.
Por Laura Vales
“En 1887, los Mártires de Chicago fueron ejecutados por reclamar ‘ocho horas para trabajar, ocho horas para descansar y ocho horas para el ocio’. Un siglo después de esos crímenes, nosotros hacíamos todas las horas extras que podíamos y trabajábamos doce o catorce horas por día: vivíamos adentro de la planta para poder sobrevivir afuera”, recuerda Daniel Yofra en Aceiteros, un libro de Pablo Waisberg que cuenta las luchas por el salario de los trabajadores de esa actividad. Con un estilo que nunca ahorró confrontaciones con el poder económico -ya que sus empleadores son empresas del complejo agroexportador-, ni con el poder político -ya que eso les puso en contra a todos los gobiernos- Yofra, hoy titular de la Federación de Trabajadores Aceiteros, llevó a los trabajadores de su sector a ganar los sueldos más altos del país y se convirtió en la figura que mejor encarna al sindicalismo combativo. No tiene un lugar destacado dentro de la estructura de la CGT, de la que es crítico, pero en el mundo del trabajo es una referencia indiscutida. Desde allí viene reclamando a los gremios y las centrales obreras -tanto a la CGT como a las CTA- que se pongan al hombro la pelea contra la reforma laboral, no con un paro, sino con un plan de lucha que escalone varias huelgas y movilizaciones. “No hay otra, con este gobierno”, sostiene.
-Participaste en la reunión de 25 sindicatos que se juntaron en la UOM, para definir acciones contra la reforma laboral. ¿Qué medidas están evaluando tomar?
- No lo definimos todavía, pero el factor común de todas las propuestas que hubo fue ir a la huelga. Hacer paro y movilización, incluso antes de que se discuta la ley. Pero todavía no hay nada definido porque se trató de una primera reunión, convocada por la UOM nacional a través del compañero Abel Furlan. Se va a hacer otro encuentro el miércoles y ahí ya va a haber más definiciones.
-El triunviro de la CGT Jorge Sola los criticó, calificándolos de “inorgánicos”. También dijo que quieren correr por izquierda a la central obrera.
-Nosotros nos juntamos como lo venimos haciendo hace mucho tiempo, porque hay una necesidad de armar un frente sindical que defienda a los trabajadores. El compañero Abel Furlán, que fue el gestor de la reunión, llamó a todos los de la CGT, no es que no los llamó, así que no sé por qué se escandalizan. Nosotros no queremos nada raro, lo que queremos es que la CGT entienda que tiene que ponerse esta situación al hombro y salir a enfrentar a un gobierno que vino a declararnos la guerra.
-Decías que el conjunto de los gremios que se reunieron todavía no definieron una medida. ¿Qué es lo que proponen ustedes, desde el sindicato de Aceiteros?
-Una huelga. Y a ver… nosotros haríamos una huelga por tiempo indeterminado. Creemos que no hay otra manera, no hay un término medio porque este no es un gobierno que te llame al diálogo. Además vemos lo que está pasando con su plan económico: las empresas cierran, hay más de 20.000 pymes cerradas. Y no se conforman con eso, sino que además vienen por los derechos de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.
-Decís que un día de huelga solamente no alcanzaría para frenar la reforma…
- No, porque ya está demostrado. Este gobierno está dándole la razón a aquellos que dicen que con un día de paro no se consigue nada, lo venimos viendo desde diciembre de 2023. Y claro, con un día no, seguramente con un día no se va a conseguir… En nuestra organización todos los dirigentes están de acuerdo con ir a la huelga, porque antes de que nosotros empezáramos a hacer huelga éramos trabajadores pobres de empresas que todo el mundo conoce, que son ricas y que siempre fueron ricas en su historia: Bunge, Dreyfus, Cargill, Viterra, General Deheza, Molinos Río de la Plata,. Eramos trabajadores pobres 20 años atrás, hasta que tomamos una decisión que era o seguir muriéndonos de hambre, vivir adentro de la fábrica para poder comer, o salir a luchar. Algunos dirigentes sindicales hoy dicen que la huelga es una herramienta que pasó de moda. Se equivocan. Por ese pensamiento es que tenemos el 90% de los trabajadores registrados bajo la línea de la pobreza: por no luchar. Nosotros luchamos, y consideramos que esta reforma laboral que es regresiva, que nos va a hacer retroceder a 100 años atrás, debe ser enfrentada con lucha, huelga y movilización. No hay otra.
-Más allá de la CGT, hasta ahora hubo poca reacción social, poca reacción en la calle ¿Por qué crees que pasa?
-Porque evidentemente, al contrario de lo que el gobierno decía en campaña, cuando convenció a mucha gente de que se iban a terminar los planes, que con la nuestra manteníamos a los vagos y qué sé yo, hoy lo siguen sosteniendo. Porque no generan trabajo, entonces de alguna manera tienen que sostener a este sistema, y obviamente que hay más planes y han aumentado mucho más que los salarios. Esa es la única explicación que tengo a la falta de reacción de los movimientos sociales. Pero no podemos esperar a que los movimientos sociales siempre sean la punta de lanza de la clase trabajadora. Nosotros tenemos una organización, tenemos centrales, tenemos confederaciones, tenemos sindicatos, tenemos comisiones internas que tienen que salir a luchar. Tampoco podemos ser tan cretinos de seguir mirando a los jubilados que los garrotean todos los miércoles y nosotros estar ahí a la expectativa, porque nos van a pasar por arriba.
-¿Qué opinas de las conversaciones que viene teniendo el gobierno con los gobernadores?
- Que tenemos que hacerle pagar el costo a aquellos gobernadores que acepten esta ley así tal cual está, porque van a sacrificar y llevar a los trabajadores a una precarización peor, por plata.
- ¿Qué puntos del proyecto de reforma laboral te parecen más cuestionables?
- Que quieran tumbar la ultra actividad. porque que los trabajadores se puedan defender solos no ocurre nunca en la realidad. No ocurre nunca, hay un montón de trabajadores que quedan en la calle cuando reclaman sus derechos, incluso teniendo organización. La limitación del derecho a huelga, porque quieren declarar esenciales muchas actividades, para que se garantice un piso de servicios cuando haya paro. Ahora, si el 75 por ciento de la producción tiene que salir, esos paros no existen. El que haya que pedirle permiso a los empresarios para hacer una asamblea, el banco de horas, con el que no van a pagar más horas extra, las vacaciones fraccionadas de acuerdo a las necesidades que tengan los empresarios. Perdemos la libertad de estar organizados sindicalmente, como lo establece el 14 bis de la Constitución. Hay muchas cosas puestas para derrotar al movimiento obrero.
-¿Está cerrada la posibilidad de diálogo sobre la reforma laboral entre el gobierno y los sindicatos?
-Nosotros proponemos una mesa de diálogo, pero no hay. Aparte ya lo han demostrado el año pasado, cuando decretaron 6 mil pesos de aumento para un salario mínimo vital y móvil que está debajo de la indigencia. Ese el diálogo que ellos pretenden.
-¿Creés que pueden convencer a la CGT de tomar una posición más activa?
- No sé si la podemos convencer a la CGT y a las dos centrales de la CTA, pero por lo menos le vamos a decir cuál es nuestra posición, porque lo peor que nos puede pasar es no gestionar y no decir nuestro punto de vista como organización. Nosotros no pertenecemos a la CGT para ser súbditos de la CGT, o para hacer solamente lo que la CGT quiere, sin consultarle a los secretarios generales de todo el país.
Entonces le vamos a decir a la CGT, y creo que muchos dirigentes le van a decir lo mismo, que queremos que haya un paro nacional, para que paren todas las organizaciones, incluso aquellas que no se animan a hacerlo si no lo hace la CGT. La CGT es una de las confederaciones más grandes de Sudamérica. Cuando uno tiene la posibilidad de ir a otro país de Sudamérica escucha que ponderan siempre lo que hay alrededor de la CGT, la movilización y la huelga, el hecho de que han frenado en algún momento algunos embates contra la clase trabajadora… pero hoy estamos ante un gobierno de cretinos y de empresarios que no les importa un día de huelga. Vamos a ver (qué pasa) si se hace un paro por tiempo indeterminado, un plan de lucha que sea progresivo: el paro, 24 horas, 48 horas, 72 horas, veremos si realmente siguen siendo tan locos, tan guapos como quieren aparentar.



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