La decisión tiene que ver con duplicidad de tareas entre empleados de La Anónima y los provenientes del Grupo Libertad.
El mapa de los supermercados en la Argentina atraviesa una transformación drástica que, una vez más, tiene a los trabajadores como el eslabón más delgado de la cadena. La reciente operación comercial por la cual la firma patagónica La Anónima le compró 12 hipermercados al Grupo Libertad -con importante presencia en el resto del país- disparó alarmas en el ámbito gremial debido a que la duplicidad de estructuras administrativas se traduciría en inminentes despidos.
El movimiento abarca puntos de venta estratégicos en las provincias de Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Salta, San Juan, Misiones y Santiago del Estero.
En términos numéricos, el traspaso de estos hipermercados implica que 1.600 trabajadores serán transferidos a la órbita de la compañía presidida por Federico Braun, manteniendo, en principio, sus condiciones laborales en cada sucursal. Sin embargo, el «lado B» de la operación tiene que ver con las oficinas centrales y áreas de soporte.
Según los primeros reportes del sector, se anticipa una ola de 100 o más despidos que se concentrarán principalmente en las estructuras administrativas de Córdoba. La explicación empresarial es pragmática: La Anónima ya cuenta con una plataforma de gestión propia, lo que vuelve «redundantes» a los equipos que hasta hoy operaban el día a día de la cadena Libertad.
El achique del Grupo Libertad
«Ya se nos anunció que quedaremos desvinculados. Nosotros no seremos transferidos como quienes trabajan en los híper», manifestaron empleados de las áreas afectadas.
Alarmante informe del Congreso: una de cada 10 familias está endeudada por gastos de todos los días
Esta sangría laboral es consecuencia del proceso de achique que el Grupo Libertad viene ejecutando en el último año y que concluyó en la venta a La Anónima de 12 de sus 14 locales, para enfocarse en el negocio de los alquileres en sus paseos comerciales.
Federico Braun, presidente de La Anónima.
Un ejemplo: solo en la provincia de San Juan, la firma ya había despedido a 31 trabajadores entre 2025 y enero de 2026 y situaciones similares se repitieron en otras sucursales.
A esto se añade el cierre definitivo de su Fresh Market -supermercado premium de productos frescos- en el shopping DOT de Buenos Aires, confirmando un repliegue estratégico hacia el negocio inmobiliario por sobre la comercialización minorista.
El contexto macroeconómico actúa como el telón de fondo de este conflicto. La rentabilidad de las grandes cadenas está en niveles críticos debido al desplome del consumo interno.
La Anónima se agranda pero «le cuesta»
Nicolás Braun, gerente general de La Anónima, aseguró que la expansión de la firma con la compra de los locales del Grupo Libertad no se contradice con una situación que describió como de supervivencia.
Los números del INDEC y la advertencia Cachanosky: el esquema lleva a que los salarios empeoren
«Hoy a los supermercados nos está costando muchísimo ser rentables. Por eso se ha ido Walmart como se fue. Somos sobrevivientes. Aunque mucha gente no lo debe creer, hoy, como cadena de supermercados que trabaja en la formalidad, es muy difícil», indicó el megaempresario.
Lo cierto es que los datos del sector refuerzan esa visión. Mientras que el mercado interno languidece con caídas en las ventas que en algunos meses del periodo 2025-2026 promediaron retrocesos de entre el 20% y el 30%, las empresas buscan refugio en otras unidades de negocio.
Un ejemplo de esta asimetría es la propia La Anónima, que encontró rentabilidad en el frente externo: sus exportaciones de carne mostraron un incremento superior al 57,7% en comparación con el ejercicio anterior, una cifra que -a la vez que explica los precios en las góndolas locales- contrasta con la realidad en las líneas de caja de los supermercados.
Comentá la nota