La recuperación que mostró el sector durante el último año comenzó a perder impulso y las proyecciones para 2026 ya anticipan una caída de entre el 10% y el 12% en los patentamientos respecto de 2025, lo que impacta de lleno en la principal fuente de ingreso de los concesionarios: la venta de vehículos 0km. El presidente de Renault Argentina, Pablo Sibilla, anticipó que el mercado cerrará el año con un volumen de entre 500.000 y 520.000 unidades patentadas, por debajo de las 575.000 registradas el año pasado.
La retracción se concentra principalmente en los segmentos A y B, donde compra la clase media, con una caída cercana al 25% que comienza a preocupar a los dueños de concesionarias. Esa franja de modelos de entrada de gama, históricamente la de mayor volumen, es la que sostiene el flujo de clientes y la facturación de los salones de venta. Su derrumbe obliga a las agencias a reconfigurar su estructura comercial y, en muchos casos, a evaluar recortes en su dotación de personal.
El escenario no es alentador para el empleo en las concesionarias. Con un mercado en retroceso y sin perspectivas de un repunte en el corto plazo, los concesionarios se enfrentan a una ecuación cada vez más ajustada. La combinación de menor demanda, altos costos operativos y la necesidad de mantener un stock que rota cada vez más lento pone en riesgo las fuentes de trabajo de un sector que, en los meses de mayor actividad, llegó a representar una de las principales puertas de entrada al empleo formal.
El directivo fue contundente al descartar que una reducción de precios pueda surgir de un sacrificio de rentabilidad por parte de las terminales o de la red comercial. “Bajar para bajar márgenes es imposible porque hoy ya casi no hay márgenes. Bajar porque bajan los impuestos y los autos acompañan esa baja, sí”, afirmó. Según afirmó Sibilia a La Voz del Interior, más del 54% del precio final de un automóvil corresponde actualmente a impuestos nacionales, provinciales y municipales.
Para Sibilla, la explicación de por qué un mismo vehículo cuesta mucho menos en Estados Unidos o Europa es casi exclusivamente tributaria: mientras que en Estados Unidos la carga impositiva ronda el 10% del valor de un automóvil, en Argentina supera el 54%. “Mucha gente toma el mismo vehículo y dice que en Estados Unidos cuesta mucho menos. Nosotros reconocemos que es así, y es un tema puramente impositivo”, aseguró. Ese diferencial fiscal explica, en gran medida, por qué la clase media argentina enfrenta cada vez más dificultades para acceder a un vehículo nuevo. El ejecutivo advirtió que si no se profundiza la reforma tributaria, el mercado seguirá contrayéndose.
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