La salida del mercado de FAPA, la única fabricante nacional de estos componentes estratégicos, generó preocupación en la industria eléctrica, mientras el Gobierno optó por flexibilizar las importaciones para evitar riesgos en el suministro energético y garantizar la continuidad de obras de infraestructura clave.
El cierre definitivo de la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (FAPA), la única productora nacional de aisladores eléctricos, encendió señales de alerta en el sector energético e industrial, mientras el Gobierno decidió suspender por seis meses los aranceles antidumping para facilitar la importación de estos insumos considerados estratégicos para el funcionamiento de la red eléctrica.
La medida, oficializada a través de la Resolución 345/2026 del Ministerio de Economía, busca evitar problemas de abastecimiento tras la desaparición de un proveedor clave del mercado local. Los aranceles, vigentes desde 2015 para proteger la producción nacional, quedaron temporalmente, en principio por seis meses, sin efecto ante la inexistencia actual de fabricación local.
Según datos del sector, FAPA abastecía cerca del 70% del consumo aparente de aisladores de porcelana y era la única empresa del país dedicada a su producción. Tras su cierre, que incluyó la liquidación de la planta y el remate de su maquinaria, el mercado argentino quedó completamente dependiente de proveedores extranjeros.
La decisión de suspender los aranceles también respondió a un pedido de la propia industria, que advirtió sobre la necesidad urgente de garantizar el suministro de estos componentes esenciales para evitar fallas en la infraestructura eléctrica y demoras en obras energéticas. La Comisión Nacional de Comercio Exterior recomendó la medida al considerar que mantener los recargos podría afectar la estabilidad del servicio.
En este contexto, las empresas dedicadas a la construcción y mantenimiento de redes eléctricas y transformadores podrán importar aisladores sin los recargos aduaneros, especialmente aquellos destinados a tensiones de hasta 60 kV provenientes de países como China, Brasil y Colombia.
El cierre de FAPA se produce además en un escenario de cautela para la industria electromecánica. Según el último informe de la cámara sectorial Cadieel, una parte importante de las empresas registró caídas en la producción durante 2025, mientras que las proyecciones para 2026 muestran expectativas moderadas, con la mayoría de las compañías apostando a sostener sus niveles de actividad y empleo en un contexto de incertidumbre.
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