Crisis textil: se derrumba el consumo y crecen los despidos y conflictos en las fábricas

Crisis textil: se derrumba el consumo y crecen los despidos y conflictos en las fábricas

Las ventas de indumentaria cayeron un 5,6% interanual durante julio y acumularon una contracción del 4,6% en los primeros siete meses de 2026. Mientras las familias postergan la compra de ropa por la pérdida del poder adquisitivo, los conflictos en Khamsin y Alter SAIC exponen el impacto de la crisis industrial.

La crisis de la industria textil avanza desde los comercios hacia las fábricas y golpea directamente a los trabajadores. El último informe de CAME ubicó a “Textil e indumentaria” como el rubro con la mayor caída interanual durante julio, en un escenario atravesado por la reducción del consumo, el incremento de las importaciones y una creciente conflictividad laboral.

Según el Índice de Ventas Minoristas Pyme, las ventas textiles retrocedieron un 5,6% frente a julio de 2025, cayeron un 5,5% respecto de junio en la medición desestacionalizada y acumularon una baja del 4,6% durante los primeros siete meses del año. Los números contrastan con la afirmación del presidente Javier Milei, quien aseguró recientemente que el consumo en la Argentina se encuentra en un “pico histórico”.

El relevamiento de CAME relacionó directamente el retroceso del sector con la pérdida del poder adquisitivo y el peso de las tarifas invernales sobre los ingresos familiares. Ante la necesidad de priorizar alimentos, servicios y otros gastos esenciales, los hogares postergaron la renovación del guardarropa y limitaron sus compras a prendas de abrigo y calzado escolar indispensables para el regreso a clases.

La caída del consumo encuentra su contracara más grave dentro de las fábricas. Uno de los casos más preocupantes es el de Khamsin S.A., en Florida Oeste, y que contó con la cobertura de Sonido Gremial e involucra a la Asociación Obrera Textiul –AOT– que lidera Hugo Benítez, donde 73 trabajadores y sus familias permanecen en una situación de profunda incertidumbre. Los empleados denunciaron salarios y aguinaldos impagos, despidos, falta de ingresos para trabajadores con licencia médica, desvinculaciones sin indemnización y un lockout patronal.

Según relataron los trabajadores, los incumplimientos comenzaron después de que Diego Niebiesky les comunicara que la empresa pasaría a manos de Gabriel Corigliano. El gremio y la Agrupación Textil Andrés Framini mantienen activo el reclamo y anticiparon que continuarán con las acciones gremiales, administrativas y legales hasta obtener respuestas sobre las deudas salariales y la continuidad de los puestos de trabajo.

Otro conflicto se produjo en Alter SAIC, donde fueron despedidos 16 trabajadores de una dotación de 80 empleados representados por la AOT. El sindicato denunció que la firma recurrió al artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo sin contar con un Procedimiento Preventivo de Crisis aprobado y que pretendía acordar el pago del 50% de las indemnizaciones, además de abonarlas en cuotas. La organización se movilizó frente al establecimiento para exigir respuestas al propietario, Antonio Trinca, integrante de la Federación de Industrias Textiles Argentinas.

El escenario general muestra una cadena de deterioro cada vez más profunda: los trabajadores pierden poder adquisitivo, las familias compran menos ropa, los comercios reducen sus ventas y las fábricas avanzan con despidos o incumplimientos laborales. En medio de una negociación salarial estancada y con la AOT en estado de alerta y movilización, la crisis textil se consolida como una de las expresiones más visibles del retroceso productivo y laboral.

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