La intervención del banco paraguayo por parte del Banco Central de ese país repercutió sobre Kaitel SRL e ITTI, empresas vinculadas al grupo empresario que cuentan con más de 900 empleados en Buenos Aires.
Parte del personal recibió suspensiones por 30 días sin goce de haberes, mientras que otros trabajadores deberán continuar sus tareas de manera remota. La compañía reconoció que no dispone de los fondos necesarios para pagar los salarios de octubre.
La crisis financiera que atraviesa Ueno Bank en Paraguay comenzó a tener consecuencias directas sobre los trabajadores de sus empresas vinculadas en Argentina. La firma tecnológica Kaitel SRL, que opera en el país como parte de ITTI, dispuso suspensiones por 30 días sin goce de sueldo y comunicó dificultades para afrontar el pago de los salarios correspondientes a octubre.
La situación afecta a una estructura laboral que supera los 900 trabajadores en Buenos Aires, donde funciona uno de los principales centros de desarrollo tecnológico del grupo empresario. Las medidas fueron comunicadas mediante correos electrónicos internos enviados al personal, con disposiciones diferentes según las funciones de cada empleado.
De acuerdo con las notificaciones, las suspensiones rigen desde el 5 de noviembre hasta el 4 de diciembre de 2026, inclusive. Durante ese período, los trabajadores alcanzados quedarán relevados de prestar servicios y no percibirán sus remuneraciones, aunque la relación laboral continuará vigente. La empresa estableció que deberán reincorporarse el 5 de diciembre, salvo que reciban una comunicación en contrario.
Como parte de la notificación, Kaitel informó que mantendrá la cobertura de medicina prepaga de los empleados suspendidos y sus grupos familiares adheridos.
Salarios impagos y trabajadores obligados a continuar
La medida no comprende a la totalidad de la plantilla. Otro sector recibió una comunicación en la que la empresa dispuso la continuidad de las tareas, bajo la modalidad de trabajo remoto desde sus domicilios.
La compañía justificó esta decisión en la necesidad de sostener funciones consideradas esenciales para atender requerimientos operativos y administrativos durante el período de reorganización.
Sin embargo, en ese mismo correo reconoció que atraviesa dificultades financieras para cumplir con sus obligaciones salariales. En particular, señaló que está realizando gestiones para conseguir los recursos económicos que permitan cancelar los haberes de octubre y procurar garantizar el pago correspondiente a noviembre.
Los trabajadores consultados denunciaron que los depósitos salariales previstos para el 5 de noviembre no se habían acreditado. Los pagos se realizaban mediante un esquema que combinaba remuneraciones en pesos depositadas en cuentas bancarias argentinas y adicionales abonados a través de la plataforma internacional Deel.
La incertidumbre también alcanza al personal que continúa prestando servicios, que desconoce cuándo se regularizarán los salarios pendientes y qué ocurrirá con las próximas liquidaciones.
La intervención de Ueno Bank y el impacto sobre sus empresas vinculadas
La crisis se originó a partir de la intervención de Ueno Bank dispuesta por el Banco Central del Paraguay (BCP), anunciada el 3 de noviembre. Según explicó Kaitel en sus comunicaciones internas, la medida afectó gravemente la disponibilidad de recursos financieros y los mecanismos habituales de financiamiento de la compañía, provocando la paralización temporal de sus actividades.
ITTI presta servicios tecnológicos a unas 40 empresas vinculadas al grupo empresario de Ueno Bank y mantiene operaciones tanto en Paraguay como en Argentina.
En ese contexto, la crisis de la entidad financiera terminó repercutiendo sobre una estructura tecnológica que había adquirido una dimensión importante en Buenos Aires, donde se concentraban equipos de desarrollo, experiencia de producto y ciberseguridad.
Hasta el momento, la empresa no precisó cuántos trabajadores fueron alcanzados por las suspensiones ni estableció una fecha concreta para cancelar los salarios adeudados. Tampoco comunicó cuál será el destino de la operación argentina una vez finalizado el período de suspensión.
El escenario deja a más de 900 trabajadores frente a un panorama de incertidumbre laboral, con salarios pendientes, suspensiones sin remuneración y dudas sobre la continuidad de sus puestos de trabajo.
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