En el cuarto trimestre de 2025 el desempleo en la ciudad trepó al 7,3%

En el cuarto trimestre de 2025 el desempleo en la ciudad trepó al 7,3%

El mercado laboral de la Ciudad de Buenos Aires cerró 2025 con señales de deterioro en la calidad del empleo, aumento del desempleo y mayor precarización, de acuerdo con el informe oficial del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA) correspondiente al cuarto trimestre del año.

Según el relevamiento, la tasa de desocupación se ubicó en 7,3%, por encima del 6,7% registrado en el mismo período de 2024. Este incremento se dio en un contexto de mayor participación laboral: la tasa de actividad alcanzó el 64,1%, mientras que la tasa de empleo se mantuvo en 59,4%, sin cambios significativos interanuales.

El aumento del desempleo estuvo asociado principalmente a la mayor cantidad de personas que ingresaron al mercado de trabajo en busca de un empleo, más que a una caída abrupta del número de ocupados.

La presión sobre el mercado de trabajo se reflejó en que el 12,7% de la población económicamente activa estaba buscando empleo o intentando trabajar más horas. Este indicador incluye tanto a los desocupados como a los subocupados demandantes y a quienes, aun teniendo empleo, buscaban cambiar de trabajo o sumar otra ocupación.

En términos desagregados, el informe señala que el 7,3% correspondía a desocupados, el 4,0% a subocupados demandantes y el 1,4% a ocupados que buscaban otra actividad laboral.

Uno de los cambios más relevantes del período fue la caída del empleo en relación de dependencia. En el cuarto trimestre de 2025, el 72,0% de las personas ocupadas trabajaba como asalariado, cuando un año antes esa proporción alcanzaba el 75,2%.

En términos absolutos, la cantidad de trabajadores asalariados registró una disminución interanual del 3,2%, lo que marcó una pérdida de peso del empleo formal dentro de la estructura ocupacional de la Ciudad.

El deterioro también se observó en la cobertura de la seguridad social. Entre los asalariados, el 70,3% contaba con descuento jubilatorio, frente al 73,2% del mismo trimestre de 2024.

Esto implicó una caída del 7,0% en la cantidad de trabajadores con aportes, mientras que casi tres de cada diez asalariados (29,7%) no tenían descuentos jubilatorios, un indicador que refleja el crecimiento del empleo precario incluso dentro de la relación de dependencia.

En paralelo al retroceso del empleo asalariado, el trabajo independiente ganó terreno. El informe indica que el 22,1% de los ocupados se desempeñaba como cuentapropista durante el último trimestre de 2025.

Dentro de este grupo, el 59,1% estaba registrado y realizaba aportes regularmente, mientras que un 34,5% no estaba inscripto y un 6,4%, pese a estar registrado, no realizaba pagos de manera regular. En conjunto, el documento destaca que una parte significativa de los trabajadores independientes se encontraba en situación irregular o con aportes incompletos.

El informe también mostró cambios en la intensidad del trabajo. Cerca del 30% de las personas ocupadas trabajaba menos de 35 horas semanales, proporción que creció respecto del año anterior.

Al mismo tiempo, el 15,3% de los ocupados tenía más de una ocupación. Entre quienes contaban con pluriempleo, la carga horaria total ascendía en promedio a 48,2 horas semanales, lo que evidencia la necesidad de complementar ingresos a través de más de un trabajo.

El informe también detectó diferencias entre varones y mujeres. La tasa de desocupación femenina se ubicó en 7,6%, por encima del 7,0% registrado entre los varones. Además, la subocupación fue mayor entre las mujeres, lo que indica mayores dificultades para acceder a empleos estables y de jornada completa.

En el plano territorial, las desigualdades dentro de la Ciudad también se mantuvieron. En la zona sur, la tasa de desocupación alcanzó el 11,5%, casi el doble que en el norte, donde se ubicó en 5,5%, lo que refleja una brecha persistente en las condiciones laborales entre distintas áreas de la Ciudad.

En cuanto a la estructura sectorial, el 73,5% de las personas ocupadas se desempeñaba en el sector servicios, consolidando el perfil terciarizado de la economía porteña. El comercio, la industria y la construcción concentraron proporciones menores del empleo total.

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