El 76% de los docentes usa inteligencia artificial, pero reclama capacitación y recursos del Estado

El 76% de los docentes usa inteligencia artificial, pero reclama capacitación y recursos del Estado

El 76% de los docentes argentinos utiliza herramientas de inteligencia artificial generativa en su trabajo, aunque la mayoría lo hace a partir de aprendizajes propios y sin capacitación institucional suficiente, según un informe preliminar presentado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).

El estudio, denominado “Reconfiguraciones del Trabajo Docente en la Argentina a partir de la irrupción de la Inteligencia Artificial”, fue elaborado por el Instituto de Investigaciones Marina Vilte y presentado durante la Semana UNIPE Virtual 2026.

La primera encuesta contó con la participación de más de 2.500 docentes de los niveles inicial, primario, secundario y superior de todo el país. Actualmente, la investigación se encuentra en la etapa de análisis de esos resultados.

Uno de los primeros hallazgos mostró una utilización extendida de la inteligencia artificial generativa entre los trabajadores de la educación. Sin embargo, el informe señaló que su incorporación no produjo una reducción clara y generalizada de la carga laboral realizada por fuera de la jornada.

Una gran parte de los encuestados consideró que ese trabajo adicional no se modificó, mientras que otro sector manifestó que ciertas tareas demandan menos tiempo desde la aparición de estas herramientas.

CTERA también advirtió que la demanda de capacitación es prácticamente unánime. “La docencia sostiene el uso de la IA con experiencia acumulada por cuenta propia”, indicó la organización, que remarcó la escasez de propuestas institucionales.

Cuando existen instancias de formación, agregó el informe, suelen desarrollarse fuera del horario laboral. De esta manera, los propios docentes deben destinar tiempo personal para aprender a utilizar tecnologías que ya están modificando la planificación, la enseñanza y la evaluación.

El estudio señaló además que el trabajo se realiza con falta de equipamiento, conectividad, insumos y capacitación. En numerosos casos, los docentes aportan sus propios dispositivos y recursos, absorbiendo costos que, según CTERA, deberían ser asumidos por el Estado.

La incorporación de la inteligencia artificial se produce, además, en un contexto de fuerte deterioro salarial. La organización sostuvo que los ingresos reales de la docencia cayeron entre un 24,2% y casi un 35% durante el gobierno de Javier Milei, hasta alcanzar “el nivel salarial más bajo registrado en los últimos 30 años”.

Frente a este escenario, CTERA planteó que el uso de la inteligencia artificial no puede quedar limitado a decisiones individuales ni a las condiciones impuestas por empresas tecnológicas.

El sindicato reclamó que la discusión se realice dentro de los ámbitos de negociación colectiva, especialmente en la Paritaria Nacional Docente, para debatir sus efectos sobre las condiciones laborales, la organización del trabajo y la orientación político-pedagógica del sistema educativo.

La investigación continuará con una segunda etapa destinada a profundizar los principales resultados de la encuesta. El Instituto Marina Vilte prevé presentar hacia fin de año nuevas conclusiones sobre el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo docente.

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