La empresa detrás de Morita, Fábrica de Pizzas y Solo Empanadas inició un concurso preventivo de acreedores

Divaflo S.A., propietaria de reconocidas cadenas gastronómicas y de venta de empanadas, solicitó la apertura de un concurso preventivo de acreedores ante la Justicia bonaerense. La firma busca reestructurar sus deudas en un contexto marcado por la caída del consumo y la retracción de las ventas en el mercado interno.

La empresa Divaflo S.A., controlante de las marcas Morita, Kiosco de Empanadas, Fábrica de Pizzas y Solo Empanadas, ingresó formalmente en concurso preventivo de acreedores tras la autorización del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°11 del Departamento Judicial de General San Martín, a cargo del juez Marcelo Escola.

La resolución judicial fijó el 14 de septiembre como fecha límite para que los acreedores presenten los pedidos de verificación de créditos, paso fundamental para determinar el pasivo de la compañía dentro del proceso concursal.

De acuerdo con el cronograma establecido por la Justicia, los informes individuales sobre los créditos deberán elaborarse durante octubre de este año. En tanto, la audiencia informativa fue programada para junio de 2027 y la empresa tendrá plazo hasta el 1 de julio de 2027 para alcanzar un acuerdo con sus acreedores.

El concurso preventivo es un mecanismo previsto por la legislación argentina que permite a las empresas con dificultades económicas reorganizar sus deudas bajo supervisión judicial, evitando de manera transitoria una declaración de quiebra. Durante el denominado período de exclusividad, la compañía deberá negociar condiciones de pago con sus acreedores y reunir las mayorías legales necesarias para que el acuerdo sea homologado por la Justicia.

La situación de Divaflo se produce en un escenario de fuerte retracción del consumo que afecta a distintos sectores vinculados al mercado interno, particularmente a la gastronomía y a la venta de alimentos preparados. Fuentes del sector señalan que la caída de la demanda impactó especialmente en empresas cuyo modelo de negocios se apoyaba en altos volúmenes de venta y estrategias de precios competitivos.

Mientras avance el proceso judicial, la firma continuará desarrollando sus actividades comerciales bajo el régimen concursal. Sin embargo, si no logra alcanzar un acuerdo con sus acreedores dentro de los plazos previstos, podría enfrentarse a una instancia de quiebra.

El caso se suma a las dificultades que atraviesan distintas empresas vinculadas al consumo masivo, en un contexto económico que continúa afectando las ventas y la rentabilidad de numerosos comercios y cadenas gastronómicas del país.

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