Se trata de Metalúrgicos de Matanza (MDM) servicio de salud, una empresa creada por dos delegados Alberto Ramón Otero y de Iván Gonzalo Guzmán y que automáticamente le empezó a facturar al gremio. En 90 días recibió casi $1.000 millones. Desde la intervención siguen el caso de cerca. Además auditan un predio que pertenece a bienes del estado, en comodato, en el que se hacen actividades que se cobran.
La irrupción de Metalúrgicos de Matanza (MDM) servicio de salud generó un estruendo en el sector. Es que la firma, propiedad de Alberto Ramón Otero y de Iván Gonzalo Guzmán que pasaron de delegados a empresarios prósperos con un capital de apenas un millón de pesos, se convirtió en una destinataria constante de fondos para costear los servicios.
La prestadora, que en principio se vendió como la recuperación del servicio, no tenía experiencia en el tema y la primera factura, la N° 001, se la emitió al propio sindicato. De hecho se armó ad hoc apenas unos meses antes de comenzar a brindar servicio y fue presentada ante la Superintendencia de Servicios de Salud para su alta.
Según la información que se maneja en Alsina y que la intervención sigue minuciosamente, sólo en 90 días MDM habría recibido de parte del gremio la suma de más de $ 900 millones de pesos para cubrir prestaciones.
Además siguen especialmente el vínculo con el Grupo Audax y la droguería Generia. Es más, según la información que se baraja en los pasillos habría familiares cruzados trabajando en las distintas empresas que podrían explicar la relación que hizo a MDM convertirse en proveedora de un servicio tan delicado para los afiliados sin ninguna experiencia.
Adicionalmente en Alsina se sigue de cerca lo que ocurre dentro del predio de Ciudad Evita que pertenece a Bienes del Estado y que fuera cedido en comodato al gremio. Allí funciona un «Complejo Polideportivo».
Algunos señalan que eso llegó a manos de los de Esteban Cabello gracias a la gestión del «Ruso» Gdansky, dirigente onmipresente que también podría salir salpicado por la situación,
Según creen desde la intervención en el predio se cobra para realizar actividades montos que están por sobre los precios razonables de mercado, entre ellas campeonatos de fútbol, se levantan apuestas y también se venden bebidas alcohólicas.

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