La presencia del extitular de la UOM, Abel Furlán, en la despedida de Lionel Messi en el Monumental caló hondo en su entorno. Lo bajaron de los actos a los que estaba invitado y entre los metalúrgicos los que lo apoyaban ya buscan otros candidatos. Se esfuma el sueño del retorno.
La despedida oficial de Lionel Messi de la selección Argentina dejó una particular huella en el mundo sindical. Es que en la transmisión oficial quedó «escrachado» Abel Furlán, el extitular de la intervenida Unión Obrera Metalúrgica (UOM), presente en el Estadio Monumental en un sector cuya entrada tiene un costo estimado en un salario de un trabajador del sector.
La toma, aunque breve, fue captada por la gente del sindicato que empezó a viralizarla. Incluso en algunas seccionales opositoras desde siempre a la conducción de Furlán comenzaron a circular flyers condenando la presencia. «Lo que vos cobrás en un mes Furlán lo gastó en una entrada para ver a Messi», rezaban.
La información, mantenida bajo el radar por la cúpula de los espacios que supo frecuentar el metalúrgico, hizo efecto inmediato. Furlán estaba invitado a una actividad al día siguiente en Córdoba y amablemente le pidieron que no asista. Así evitaron una instantánea que pudiera «pudrir» el acto que se había organizado semanas antes.

Desde ese martes no apareció por las actividades del Fresu, espacio que supo liderar, ni tampoco en los pasillos de las seccionales de la UOM que todavía le tenían estima. La foto parece detonar el operativo «clamor» que desde el entorno del de Campana se había activado en medio de un clima caliente de una actividad jaqueada por la caída de la producción, los cierres y los despidos.
Es más, ahora todos los referentes de las seccionales de la UOM parecen buscar candidatos alternativos a sabiendas que es muy difícil que Furlán pueda reponerse de este error no forzado que profundiza su mal presente, con el gremio intervenido y acosado por la justicia por el manejo multimillonario de recursos que le otorgó a una persona de su confianza.
En la fila de largada para la normalización hay varios competidores claros, por peso específico y por historia. Es una obviedad que Roberto Bonetti el titular de la UOM Capital la seccional que históricamente estuvo al frente del gremio, tiene intenciones de ser el próximo número 1. También las miradas se posan en Naldo Brunelli, el líder de la Seccional San Nicolás, un dirigente cuyo quiebre con Furlán pareció adelantar la caída en desgracia del de Zárate.
Alternativamente otros, hasta ahora furlanistas, empiezan a mirar a Avellaneda como opción. Allí Daniel Daporta cosecha algunos respaldos. La seccional Avellaneda históricamente por su peso y cantidad de afiliados ocupó la secretaría Adjunta de la UOM.
Como sea, la carrera está abierta, la intervención parece tener algo más de hilo en el carretel y Furlán parece haber rifado buena parte de su futuro.



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