Un informe de CIPPEC revela cuáles son los grupos más vulnerables por el actual contexto y anticipa qué medidas podrían tomarse para mitigar la situación.
El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) elaboró una investigación sobre el mercado laboral en medio de la pandemia. Allí se analiza la actual situación, en la que el aislamiento produjo cambios sustanciales no solo en la vida de las personas, sino también en el marcado laboral, afectando de forma desigual a los trabajadores.
El documento se titula “Políticas públicas para pensar el sendero laboral hacia la nueva normalidad post-COVID-19” y fue realizado por Ramiro Albrieu y Megan Ballesty.
En primer lugar, divide a los trabajadores en tres grupos. El 35% de los 11,6 millones de trabajadores que hay en la Argentina fueron contemplados por las actividades consideradas imprescindibles en medio del aislamiento. Son los que están menos expuestos al riesgo económico.
Un 20% de los trabajadores, si bien no está exceptuado del aislamiento, puede desempeñar sus tareas mediante teletrabajo, por lo que continuó en actividad.
Pero hay un 45% de los trabajadores que no está exceptuado ni puede teletrabajar. Se trata del grupo de “particular fragilidad económica”, según el informe. Por eso, los autores consideran que “es vital diseñar un esquema de reincorporación a los puestos de trabajo que les permita recuperar la autonomía económica minimizando el riesgo de salud para este grupo que es el más vulnerable”.
Si se cruza con la variable económica, el grupo que no está exceptuado ni puede teletrabajar aumenta entre los deciles más bajos de la economía. Es decir, quienes menores ingresos tienen son los más vulnerables, también por esta coyuntura.
Por otro lado, el informe analiza la distribución de trabajos por proximidad y rama de actividad. Identifica cuáles son las actividades que requieren mayor o menor cercanía física para su realización y lo relaciona con el porcentaje de ocupación.
Como se puede ver, los trabajos asociados a la salud y a los servicios personales son de proximidad alta, a contramano de los administrativos y profesionales.
Según el documento, el desafío para quienes trabajan en tareas de proximidad alta “es mayor y la prevención implica medidas sanitarias intensivas. Cualquier estrategia de reapertura requiere, por supuesto, especial énfasis en dos áreas transversales a todo el mercado de trabajo: el transporte público y el cuidado de los niños y las niñas”.
Finalmente, el documento analiza qué políticas públicas podrían implementarse para los no exceptuados, de tal forma de mejorar su situación. Cada una de las posibles políticas es analizada además según la inversión presupuestaria correspondiente, la coordinación interministerial necesaria y el impacto que tendría en el tiempo.
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