Los ingresos provenientes del trabajo perdieron 6,9% de poder adquisitivo en la Ciudad de Buenos Aires durante el segundo trimestre de 2026, mientras que el 13,3% de la población ocupada —unas 214.000 personas— ya tiene más de un empleo para sostener sus ingresos.
Los datos surgen del informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). Los ingresos laborales aumentaron 23,6% interanual frente a una inflación del 32,7%, lo que representa una caída real cercana al 6,9%.
El deterioro fue especialmente fuerte entre los trabajadores por cuenta propia. Sus ingresos promediaron $1.363.553 y crecieron apenas 8,6% nominal frente al mismo período del año anterior, lo que equivale a una pérdida de poder adquisitivo de alrededor del 18%.
Entre los asalariados, los ingresos aumentaron 26,1% interanual y registraron una caída real cercana al 5%. Sin embargo, la situación fue muy diferente según la condición de registración: quienes tenían aportes percibieron en promedio $1.866.917, mientras que entre los asalariados sin descuentos jubilatorios el ingreso fue de $925.126.
En este escenario, el pluriempleo aparece como una estrategia cada vez más extendida. El 13,3% de los ocupados porteños tenía más de una actividad laboral y trabajaba, considerando todas sus ocupaciones, un promedio de 47 horas semanales.
La pérdida de poder adquisitivo también alcanzó a los hogares. El ingreso total familiar promedio se ubicó en $2.574.524, con un crecimiento nominal del 27,1% y una caída real de aproximadamente 4,2%. A nivel individual, el ingreso promedio llegó a $1.603.126 y retrocedió alrededor de 4,7% frente a la inflación.
El informe también expuso diferencias por género. En la ocupación principal, los varones percibieron en promedio $1.865.807 frente a $1.455.913 de las mujeres, una brecha del 22%. Si se considera exclusivamente a los trabajadores asalariados, la diferencia fue del 17,7%.
Las jubilaciones y pensiones mostraron una evolución diferente: alcanzaron un ingreso promedio de $829.302 y aumentaron 41,8% interanual, por encima de la inflación general. El relevamiento señala que parte de esa evolución estuvo influida por reajustes previsionales y que el resultado no fue homogéneo entre todos los beneficiarios.
El peso de los ingresos laborales resulta central para dimensionar el deterioro: casi ocho de cada diez pesos que conforman la masa total de ingresos de los habitantes de la Ciudad provienen del trabajo. La caída real, sumada al crecimiento del pluriempleo, muestra las dificultades de una parte de los trabajadores para sostener su nivel de ingresos frente al aumento del costo de vida.
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