Más de la mitad de los hogares argentinos está en la clase baja y el 21% permanece en la pobreza

Más de la mitad de los hogares argentinos está en la clase baja y el 21% permanece en la pobreza

Más de la mitad de los hogares argentinos se ubica actualmente en los estratos bajos de la pirámide social. Según un informe de la Consultora W difundido por Agencia Noticias Argentinas (NA), el 31% corresponde a la denominada “clase baja no pobre” y otro 21% a hogares pobres. En conjunto, representan el 52% del total.

El estudio muestra además una fuerte desigualdad en la distribución de los ingresos: aunque el ingreso familiar promedio se ubica en $2,8 millones netos mensuales, el 78% de los hogares percibe menos que esa cifra.

La estructura elaborada por la consultora divide a la sociedad en cinco segmentos según sus niveles de ingresos. En la parte inferior aparece el 21% de hogares en situación de pobreza, con ingresos promedio cercanos a $1 millón mensuales.

Inmediatamente por encima se encuentra la clase baja no pobre, que concentra otro 31% y cuyo piso de ingresos se ubica alrededor de $1,5 millones por hogar. De esta manera, más de uno de cada dos hogares queda comprendido dentro de los dos escalones inferiores de la clasificación.

El dato adquiere mayor dimensión al compararlo con el costo de vida. Según la información consignada por NA, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.716 durante julio para superar la línea de pobreza. Esto significa que el ingreso promedio atribuido a los hogares pobres queda más de medio millón de pesos por debajo de ese umbral.

La denominada clase media baja representa, según Consultora W, el 26% de la población y parte de ingresos familiares cercanos a los $2,5 millones mensuales.

Por encima se encuentra la clase media alta, que comprende al 17% y registra ingresos que comienzan alrededor de los $4,5 millones y pueden alcanzar los $6,5 millones mensuales. Finalmente, la clase alta representa al 5% de la población y tiene como referencia ingresos desde los $9 millones por mes.

Los resultados muestran también que el promedio general de ingresos puede ofrecer una imagen distorsionada de la situación de la mayoría de las familias. Si el ingreso medio alcanza los $2,8 millones pero el 78% de los hogares se encuentra por debajo, significa que los ingresos más elevados empujan hacia arriba ese promedio sin que esa cifra represente lo que percibe un hogar típico.

El relevamiento cobra especial importancia para el mundo laboral en momentos en que los sindicatos mantienen distintos conflictos por recomposición salarial y pérdida de poder adquisitivo. Desde septiembre, por ejemplo, el Salario Mínimo, Vital y Móvil fue fijado por el Gobierno en $383.800 mensuales, una cifra que representa aproximadamente una cuarta parte del ingreso de $1,56 millones que necesitaba en julio una familia de cuatro integrantes para no caer en la pobreza.

La fotografía trazada por Consultora W refleja así una estructura social en la que los sectores bajos ya representan una mayoría: mientras el 52% se concentra entre hogares pobres y de clase baja no pobre, el restante 48% se distribuye entre la clase media baja, media alta y alta.

Los datos corresponden a una clasificación socioeconómica elaborada por Consultora W y difundida por NA, por lo que sus categorías de “clase baja”, “media” y “alta” no deben confundirse con las mediciones oficiales de pobreza e indigencia, que utilizan otra metodología y son elaboradas por el INDEC.

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