Con inversiones millonarias y una adopción masiva, aplicaciones como Rappi, DiDi y Cabify redefinen el trabajo y la movilidad urbana. Quiénes trabajan, cuánto ganan y qué cambia con la reforma laboral.
Gabriella Danieri
En este momento, en una esquina de una ciudad argentina, un celular vibra. Un pedido entra, otro se acepta, un recorrido se traza. En paralelo, un auto arranca, una moto acelera, una bicicleta se abre paso entre el tránsito. La escena se repite miles de veces todos los días. Lo que comenzó como un fenómeno de "economía colaborativa" se ha transformado en un motor económico y social de escala federal que redefine la forma de trabajar, moverse y generar ingresos en la Argentina.
En los últimos años, aplicaciones como Rappi, Cabify o DiDi no solo modificaron la forma en que las personas se mueven o consumen, sino también la manera en la que se insertan en el mercado laboral. El fenómeno creció al calor de la digitalización, la crisis económica y la necesidad de flexibilidad en un contexto cada vez más fragmentado.
Para entender la magnitud, basta mirar las cifras de inversión. DiDi, por ejemplo, destinó 160 millones de dólares en el país durante 2025 para expandirse a más de 200 localidades y consolidar su presencia en más de 10 provincias, con desembarcos recientes en ciudades como Bariloche, Catamarca, Formosa y Concordia. "Vemos que cada vez más personas utilizan la plataforma como una herramienta para complementar el sistema de transporte público", señalaron a PERFIL, destacando un crecimiento del 85% en viajes de autos y un 100% en motos entre enero y marzo de 2025, respecto al año anterior.
Un rider de Rappi en la ciudad: la plataforma registra más de 45.000 repartidores activos y jornadas mayormente parciales
Ese avance territorial también vino acompañado por un aumento en la cantidad de personas que utilizan estas plataformas para generar ingresos. Según datos de la empresa, desde su expansión al interior en 2024, se duplicó la cantidad de personas que se conectaron al menos una vez para trabajar.
Este crecimiento es simétrico al de la base de quienes generan ingresos. Rappi, que opera en el país desde 2018, registró en diciembre de 2025 unos 45 mil repartidores activos y alrededor de 15 mil comercios asociados en su plataforma. Gabriel Buenos, director de Asuntos Públicos de Rappi para Argentina, explica la relevancia del mercado local: “Durante 2025, el argentino fue el mercado que registró el mayor crecimiento interanual en la región, un 30% en cantidad de pedidos”.
Según datos de la compañía, el 70% de los repartidores se conecta menos de 50 horas al mes y más de la mitad no supera las 25 horas, lo que refuerza el carácter complementario de esta actividad. “Cada vez vemos más repartidores que eligen conectarse para generar ingresos adicionales, con la posibilidad de organizar sus tiempos y tener liquidez semanal”, explicó Buenos.
DiDi invirtió 160 millones de dólares en Argentina en 2025 y ya alcanza más de 200 localidades, con fuerte crecimiento en ciudades del interior
En el caso de Cabify, el crecimiento también se consolidó en los últimos años, con una expansión sostenida en distintas ciudades del país —ya opera en más de 10, entre ellas Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Rosario— y un aumento en la base de conductores. “Ya no somos solo una opción de transporte puntual, sino un aliado clave en el día a día de los argentinos. Logramos escalar la operación de forma federal y mantener la calidad y la seguridad como prioridades”, señaló Manuel Machado, Head of Growth de Cabify para Argentina y Uruguay.
Además, la compañía destaca su modelo de operación local y el foco en estándares de servicio, con énfasis en la validación de identidad de conductores y pasajeros, el monitoreo de viajes en tiempo real y un sistema de soporte 24/7, como parte de su posicionamiento dentro del ecosistema de movilidad.
Radiografía del trabajador de plataforma
El perfil sociodemográfico de quienes operan en estas apps es heterogéneo y, en muchos casos, está atravesado por la búsqueda de autonomía. En el caso de Cabify, la compañía observa un perfil más tradicional: la edad promedio es de 42 años, con una antigüedad de diez años como conductores profesionales (fuera de la app), y el 90% son hombres.
En términos de dedicación, el promedio general de los conductores ronda las 30 horas semanales, aunque quienes lo tienen como actividad principal alcanzan las 50 horas por semana, con ingresos que pueden alcanzar los $800.000 semanales. “Nuestra apuesta es transformar esa tendencia en una oportunidad para profesionalizar el sector, con respaldo tecnológico y estándares de calidad y seguridad”, explicó Machado.
En Rappi, solo el 4% de los repartidores utiliza la aplicación como su principal actividad económica. El 70% se conecta menos de 50 horas al mes, y el 56% lo hace menos de 25 horas. "Claramente su actividad económica principal no es Rappi, tienen otro ingreso o una responsabilidad académica o familiar", detalla Buenos. El repartidor promedio entrega unos 53 pedidos al mes, lo que equivale a unas 32 o 33 horas de conexión mensuales.
En este sentido, la lógica de ingresos es flexible y variable. Según explicó, la ganancia depende de la demanda, el horario o las condiciones del servicio, con promedios que rondan los $6.000 por hora y picos de hasta $9.000 en momentos de alta demanda. “Esto permite que muchos repartidores elijan conectarse en horarios específicos —como fines de semana o franjas de mayor actividad— para generar un ingreso adicional y contar con liquidez semanal”, agregó.
Este esquema de pagos se completa con una dinámica de acreditación rápida: las ganancias generadas de lunes a domingo se depositan en la cuenta bancaria del repartidor el martes siguiente.
Desde DiDi ratifican esta tendencia: un relevamiento de marzo de 2025 mostró que el 70% de los conductores valora especialmente la flexibilidad y la posibilidad de combinar la conducción con otras actividades personales. Desde su expansión al interior en 2024, la cantidad de personas conectadas para generar ganancias al menos una vez se duplicó.
También hay un trasfondo económico: la caída del salario real, el avance de la informalidad y la necesidad de sumar ingresos impulsaron a miles de personas a volcarse a estas plataformas, sobre todo en contextos de crisis.
Mujeres al volante
En un sector históricamente masculinizado, la participación de mujeres en plataformas de movilidad comienza a crecer, aunque todavía de manera incipiente. DiDi lanzó en 2022 la Academia de Mujeres Conductoras para generar comunidad y ofrece talleres de mecánica, finanzas y primeros auxilios.
"Desde su lanzamiento, el registro de mujeres aumentó un 250%", informan desde DiDi. Sin embargo, reconocen que aún queda camino por recorrer: "Tenemos oportunidad de expansión porque actualmente representan alrededor del 8% del total de los conductores en la plataforma".
En el último año creció más de 120% la cantidad de mujeres al volante y el 70% es sostén económico de su hogarMicroeconomías en red
El impacto de estas aplicaciones modifican la dinámica de las ciudades y del comercio. Para Buenos, de Rappi, la plataforma actúa como un socio estratégico en la transformación digital de los negocios locales. La propuesta de valor para los comercios adheridos es clara: "Enfocate en hacer el mejor plato de comida o en tener el mejor surtido, que de la adquisición de clientes, la pasarela de pagos y la logística nos ocupamos nosotros", explica.
Este esquema hace posible que un pequeño emprendimiento gastronómico pueda disputar clientes en igualdad de condiciones frente a una gran cadena consolidada. “En el mundo físico es muy difícil competir con locales de 20 metros en una avenida; en cambio, en una plataforma pueden estar al lado”, destaca Buenos. Además, el sistema de "Turbo" (entregas en 10 minutos) ya no es solo para supermercados, sino que se está aplicando a restaurantes, optimizando procesos mediante inteligencia artificial para predecir la demanda.
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Para Machado, de Cabify, el modelo tradicional de “un auto por persona”, es insostenible: “Nuestro rol es ofrecer una alternativa tan eficiente y segura que el ciudadano pueda prescindir del vehículo particular". Según Machado, cada viaje contribuye a liberar espacio público que hoy ocupan autos estacionados, transformando la urbe en un lugar "más humano".
Cabify, señala, se consolidó como una herramienta de productividad para más de 7.500 empresas en Argentina, y, al operar con sociedades locales, también destaca el impacto económico: “Aseguramos que la riqueza generada y la contribución fiscal permanezcan en la economía nacional”.
El impacto de la Reforma Laboral
La reciente reglamentación de la Ley de Modernización Laboral incorporó un marco específico para el trabajo en plataformas y reavivó el debate sobre su encuadre jurídico. Mientras desde el oficialismo y las empresas destacan que aporta previsibilidad y favorece el desarrollo del sector, especialistas en derecho laboral advierten que la norma consolida un modelo que aún genera controversias en términos de protección y derechos.
Para el diputado nacional Álvaro Martínez (La Libertad Avanza), la norma busca dar previsibilidad al sector y consolidar un esquema basado en la independencia de quienes prestan servicios. “El impacto va a ser fundamental para destrabar el potencial de este sector. Establecimos reglas adecuadas para promover el desarrollo de la economía de plataformas y garantizar la independencia de quienes trabajan en ellas”, afirmó.
En esa línea, resaltó que el objetivo fue “reconocer cómo funciona hoy el mundo digital” y evitar regulaciones que, a su criterio, podrían frenar la actividad. Explicó que la ley consagra el principio de libertad de formas, permitiendo que las partes acuerden las condiciones de manera autónoma y dejando en claro que no se aplica la Ley de Contrato de Trabajo a quienes operan en plataformas, lo que —según planteó— brinda previsibilidad y reduce la litigiosidad.
Según dijo a este medio, la ley apunta a asegurar la autonomía de los prestadores, con libertad para elegir horarios, rechazar pedidos y administrar su tiempo sin obligaciones de conexión, al tiempo que incorpora la posibilidad de acceder a coberturas como seguros de accidentes personales sin que ello implique una relación de dependencia.
“Queríamos darles derechos y seguridades, pero sin asfixiar la actividad con regulaciones pensadas para otra época. Lo que buscamos es garantizar una independencia real, donde las partes puedan acordar libremente sin temor a la litigiosidad”, sintetizó.
Desde Rappi, Buenos apoya este capítulo de la ley y destaca su impacto en el funcionamiento del sector. “Garantiza la soberanía del tiempo por parte de los repartidores, que es el atributo que más valoran”, señaló. En esa línea, consideró que el nuevo marco permite ordenar una actividad en expansión y fijar reglas claras para todos los actores.
Además, subrayó que la norma habilita avanzar en una agenda de cobertura más amplia: “Permite desarrollar esquemas de seguros más robustos y despejar la contingencia judicial”. Cabe señalar que la ley establece la obligatoriedad de contar con seguros de accidentes personales —que incluyen cobertura por fallecimiento, incapacidad y gastos médicos— sin que ello implique una relación laboral de dependencia.
Por su parte, Machado (Cabify) ve el crecimiento de las plataformas como "una evolución natural hacia un mercado laboral más flexible y tecnológico". Su apuesta es "profesionalizar el sector ofreciendo ingresos con respaldo tecnológico".
A pesar del consenso empresarial y legislativo, persisten debates sobre el encuadre de estas nuevas formas de trabajo. En diálogo con PERFIL, Oscar Cuartango, abogado laboralista y exministro de Trabajo bonaerense (2007-2015), sostiene que el auge de las plataformas es una pieza más en el rompecabezas de una transformación tecnológica global. “La tecnología siempre incidió sobre el trabajo humano: por un lado, expulsó mano de obra y, por otro, generó nuevas formas de empleo”, explicó.
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En ese marco, Cuartango traza una línea divisoria entre dos realidades que la pandemia masificó: el teletrabajo y el trabajo en plataformas. Mientras que el primero parte de una relación laboral dependiente preexistente, define al segundo como una categoría imprecisa. “Las plataformas son meros instrumentos tecnológicos al servicio de personas físicas o jurídicas que persiguen distintos objetivos comerciales”, señala, y advierte que no se puede unificar el fenómeno: desde el reparto gastronómico hasta el transporte de personas o la logística de compras en línea, cada modalidad posee características propias que demandan un tratamiento jurídico diferenciado y no una solución genérica que, a su criterio, hoy califica erróneamente a estos trabajadores como independientes.
Respecto del encuadre jurídico, Cuartango cuestionó la orientación de la Ley 27.802, señalando que la normativa argentina se aleja de la tendencia global de protección. A su criterio, el argumento de la "flexibilidad horaria" es irrelevante, ya que la Ley de Contrato de Trabajo no exige horarios fijos, sino que se define por la subordinación y la ajenidad en los riesgos.“La reforma institucionaliza y legaliza una precariedad preexistente, consolidando un modelo que el derecho comparado tiende a superar”, afirmó.
En ese sentido, puso como contraejemplo la "Ley Rider" de España y la Directiva Europea de 2024, que establecen una presunción de dependencia laboral y exigen transparencia sobre los algoritmos que evalúan a los trabajadores.
El especialista también afirma que el fenómeno ya es irreversible, pero su forma está en disputa. “El trabajo mediado por plataformas ha llegado para quedarse. La discusión es bajo qué condiciones lo hará: con protección y derechos o consolidando esquemas de desprotección”, concluyó.

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