La caída del empleo registrado y el aumento del costo de las prepagas profundizaron la pérdida de cobertura. Más de 1,2 millones de personas quedaron fuera de los sistemas privados de salud entre fines de 2023 y el primer trimestre de 2026.
Las obras sociales nacionales atraviesan un fuerte retroceso en su cantidad de beneficiarios. Desde noviembre de 2023, el sistema perdió 1.028.412 afiliados, en un escenario marcado por la caída del empleo registrado y el incremento del costo de las coberturas privadas.
Los datos surgen de registros de la Superintendencia de Servicios de Salud relevados por el Instituto Argentina Grande (IAG). El fenómeno tiene además un impacto directo sobre el sistema público: durante el primer trimestre de 2026, más de 1,2 millones de personas se encontraban fuera de la cobertura de una obra social, prepaga o mutual en comparación con 2023.
La pérdida de afiliados no fue homogénea entre las distintas entidades. Entre las principales obras sociales, OSDEPYM, vinculada a los monotributistas, fue la única que registró un crecimiento significativo. Su padrón aumentó un 154% desde noviembre de 2023, en paralelo con un incremento del 7,4% en la cantidad de trabajadores inscriptos en ese régimen. El resto de las principales obras sociales registró fuertes bajas.
Las obras sociales más afectadas
La OSECAC, correspondiente a los trabajadores de Comercio, perdió el 20,2% de sus beneficiarios desde noviembre de 2023. En tanto, OSPRERA, vinculada a los trabajadores rurales, registró una caída del 15,9%.
La obra social que concentra a trabajadores estatales, OSPCN, sufrió una reducción del 19,1% de sus afiliados.
El retroceso fue todavía mayor entre los trabajadores de la construcción. OSPeCon perdió el 25,4% de sus beneficiarios, mientras que OSPe, correspondiente a los trabajadores petroleros, registró una disminución del 5,1%.
La evolución de estas obras sociales está relacionada, en buena medida, con el comportamiento del empleo registrado en cada sector. Desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026, la construcción perdió el 13,8% de sus trabajadores registrados, equivalente a 60.646 puestos de trabajo.
En Comercio, la reducción fue del 0,8%, con 9.413 empleos menos, mientras que el sector petrolero perdió el 8,8% de sus puestos registrados, unos 8.282 trabajadores.
Entre los empleados estatales, la caída fue del 2,1%, equivalente a 73.052 puestos de trabajo.
En conjunto, durante el período analizado se perdieron más de 235.000 empleos privados registrados, además de unos 73.000 puestos en el sector público. La pérdida de un empleo formal no afecta únicamente al trabajador, sino también a los integrantes de su grupo familiar que dependen de esa cobertura.
El aumento de las prepagas también expulsa afiliados
A la pérdida de empleo se suma otro factor: el incremento del costo de las coberturas privadas. Según el relevamiento citado, desde el inicio del período analizado las cuotas de las empresas de medicina prepaga aumentaron 460%, frente a una inflación acumulada del 320%.
El aumento de las cuotas redujo el universo de personas que puede sostener una cobertura privada y profundizó el desplazamiento hacia el sistema público de salud.
Más de 1,2 millones de personas sin cobertura privada
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares muestran la magnitud del fenómeno. En el cuarto trimestre de 2023 había 9.428.131 personas que no contaban con prepaga, obra social ni mutual. Para el primer trimestre de 2026, esa cifra había trepado a 10.674.416 personas.
En términos absolutos, esto representa 1.246.285 personas más sin cobertura privada. La proporción sobre el total de la población pasó del 32% al 35,6%.
El cambio implica una mayor demanda potencial sobre hospitales y centros de salud públicos. De acuerdo con el relevamiento, en el último trimestre analizado unas 231.141 personas pasaron a depender del sistema público de salud.
Los jóvenes, el grupo más afectado
La pérdida de cobertura tiene un impacto particularmente fuerte entre los jóvenes. Entre las personas de 15 a 29 años, el 49,9% no contaba con obra social, prepaga ni mutual y dependía exclusivamente del sistema público de salud durante el período analizado.
En comparación con el cuarto trimestre de 2023, se incorporaron 438.790 jóvenes a esta situación. El incremento fue del 15,3%, el mayor crecimiento relativo entre los grupos etarios considerados.
Una presión creciente sobre el sistema público
La combinación de pérdida de empleo registrado, reducción de afiliados a las obras sociales y aumento del costo de las prepagas está modificando la composición de la cobertura sanitaria en Argentina.
Mientras las obras sociales pierden beneficiarios asociados al empleo formal y una parte de la población abandona las coberturas privadas por el aumento de las cuotas, crece el número de personas que depende exclusivamente de hospitales y centros de salud públicos.
El escenario plantea un desafío adicional para un sistema público que debe absorber una demanda creciente, al mismo tiempo que las obras sociales enfrentan una reducción de sus padrones y una menor masa de aportes vinculada al empleo registrado.
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