Preparan otra denuncia penal y en la CGT ya piden la cabeza de Stivelman por las irregularidades en las obras sociales intervenidas

Preparan otra denuncia penal y en la CGT ya piden la cabeza de Stivelman por las irregularidades en las obras sociales intervenidas

Tras semanas de negociaciones estancadas, en la CGT se terminó la paciencia. Le piden al ministro de Salud, Mario Lugones, la salida de Claudio Stivelman el superintendente de Servicios de Salud. Además preparan otra denuncia en su contra por la designación de Gonzalo Mujico como gerente de compras de medicamentos en OSPRERA.

Mientras se multiplican los problemas en las obras sociales sindicales y la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) pisa los fondos destinados a su funcionamiento, aparece en el horizonte una nueva denuncia penal contra Claudio Stivelman, el polémico superintendente en la práctica el responsable del área. El motivo es el nombramiento del hombre de su riñón en un área estratégica de una de las varias obras sociales de las que la gestión libertaria tomó el control.

En la práctica los reclamos por su salida se asientan en la ausencia voluntaria del Estado en el financiamiento de cuestiones críticas como la asistencia para la discapacidad en áreas como educación y transporte, sumado al impacto de la pérdida salarial planificada por el Gobierno. Todo eso colmó la paciencia y derivó en un pedido al ministro de Salud, Mario Lugones, de la salida de Stivelman.

En ese contexto se prepara una denuncia judicial que sería presentada en los próximos días ante la Justicia Federal. Apuntaría a que se investiguen los posibles delitos contra la administración pública y pondría el foco en un entramado de relaciones dentro del sistema sanitario que, de confirmarse, podría configurar conflictos de intereses e incompatibilidades funcionales.

Uno de los ejes centrales del planteo sería la designación de Gonzalo Mujico como gerente de compras de medicamentos en la Obra Social del Personal Rural y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA), actualmente intervenida. Se trata de la tercera obra social sindical del país teniendo en cuenta la cantidad de afiliados.

De acuerdo con la información relevada, su entorno más cercano también habría sido incorporado a la estructura, incluyendo a su pareja como secretaria, lo que refuerza las sospechas sobre un esquema de confianza interna más que criterios técnicos y habría que investigar el esquema de compras.

Mujico habría tenido participación previa en empresas del sector privado de la salud, particularmente en la firma Modum SA, y mantendría además un vínculo directo con Stivelman que también proviene de esa firma.

Mujico no sólo habría ocupado un rol clave en OSPRERA, sino que actualmente también tiene funciones en la Obra Social del Personal de la Industria del Fósforo, otra entidad intervenida dentro del mismo esquema de control. Ambas intervenciones están bajo la órbita del tándem Stivelman–Lugones, lo que refuerza la hipótesis de concentración de decisiones y designaciones en un círculo reducido y un potencial armado de negocios.

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