Pese a que más del 80% de los comercios ofreció descuentos, cuotas y promociones especiales, las ventas por el Día del Padre cayeron un 0,3% interanual, según la CAME. El informe refleja un consumo estancado, compradores volcados a los productos más económicos y comerciantes que resignaron rentabilidad para sostener la actividad.
Las ventas minoristas por el Día del Padre volvieron a mostrar que la recuperación del consumo sigue sin llegar al bolsillo de los argentinos. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las operaciones retrocedieron un 0,3% respecto de la misma fecha de 2025, acumulando así cuatro años consecutivos de resultados negativos en una de las fechas comerciales más importantes del calendario.
Aunque la caída fue menor que la registrada en años anteriores, el dato no alcanza para hablar de recuperación. La serie evidencia un deterioro persistente: tras el desplome del 10,2% en 2024, las ventas habían caído 1,7% en 2025 y ahora vuelven a cerrar en terreno negativo, confirmando un escenario de consumo que no logra despegar.

Promociones, cuotas y descuentos que no alcanzaron
Uno de los datos más significativos del informe es que más del 80% de los comercios implementó promociones especiales para incentivar las compras. Descuentos de hasta el 70%, financiación con tarjetas, reintegros bancarios, envíos gratuitos, ofertas por cantidad y beneficios por pago en efectivo fueron algunas de las herramientas utilizadas.
Sin embargo, la estrategia no consiguió revertir la cautela de los consumidores.
La propia CAME reconoce que la efectividad de esas promociones quedó limitada por un comportamiento cada vez más prudente de las familias, que priorizaron cuidar el presupuesto antes que realizar compras impulsivas.

El ticket promedio alcanzó los $78.986, aunque ese monto no reflejó un mayor poder de compra. Por el contrario, el informe sostiene que las operaciones se concentraron principalmente en los artículos más económicos y en productos con descuentos, una señal de que el consumo continúa condicionado por la capacidad adquisitiva de los hogares.
El bolsillo marcó la cancha
Los testimonios recogidos entre los comerciantes repiten un mismo diagnóstico: clientes que recorren locales en busca de precios, postergan la decisión de compra hasta último momento y eligen únicamente las opciones más accesibles.
En distintos rubros se repiten conceptos como «poca utilidad», «no hay plata», «mucho movimiento y pocas compras» y «ventas sostenidas a costa de resignar rentabilidad».
El fenómeno deja en evidencia una doble presión sobre la economía real: mientras los consumidores ajustan sus gastos para llegar a fin de mes, los comercios se ven obligados a absorber costos financieros y reducir sus márgenes para concretar ventas.
Un impacto cada vez menor
Otro dato que expone el informe es la pérdida de peso de una fecha históricamente fuerte para el comercio.
El 38,1% de los comerciantes consideró que el Día del Padre tuvo un impacto moderado en las ventas, mientras que otro 36,5% aseguró que aportó algo de movimiento, aunque insuficiente para modificar el panorama general.

Solo el 7,4% afirmó que la celebración fue determinante para impulsar la actividad, mientras que un 18% sostuvo que no generó ningún efecto sobre la facturación.
Los números muestran que ni siquiera una fecha tradicionalmente asociada al aumento del consumo logró revertir el enfriamiento que atraviesa el mercado interno.
Los sectores
De los seis rubros relevados, cuatro registraron incrementos interanuales.
- Indumentaria: +2,1%
- Librerías: +2,1%
- Electrodomésticos y artículos para el hogar: +0,8%
- Calzado y marroquinería: +0,4%
En cambio, las mayores caídas se observaron en:
- Equipos periféricos, accesorios y celulares: -6,1%
- Cosméticos y perfumería: -3,8%
Más allá de estas diferencias sectoriales, el denominador común fue el mismo: consumidores concentrados en productos económicos, promociones agresivas y comercios que privilegiaron generar liquidez antes que obtener rentabilidad.
Un mercado interno que sigue sin reaccionar
El relevamiento de CAME deja una señal clara sobre el presente del consumo. Aun con una desaceleración de la inflación y un fuerte despliegue de promociones comerciales, el mercado interno continúa sin mostrar una recuperación sostenida.
El resultado del Día del Padre vuelve a poner sobre la mesa una preocupación que atraviesa al comercio minorista: la mejora de algunas variables macroeconómicas todavía no se traduce en un fortalecimiento del poder de compra de los trabajadores y las familias, que siguen administrando cada gasto con extrema cautela.
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