Repartidores de apps: estiman que ya son 350.000 y advierten por bajos ingresos, endeudamiento y control algorítmico

Repartidores de apps: estiman que ya son 350.000 y advierten por bajos ingresos, endeudamiento y control algorítmico

El Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación (SiTraRepa) estima que unas 350.000 personas trabajan actualmente como repartidores de plataformas en Argentina. Desde el gremio advierten por la falta de derechos laborales, las diferencias de ingresos entre provincias y un creciente endeudamiento con billeteras virtuales y fintech.

El trabajo mediante aplicaciones de reparto continúa expandiéndose en Argentina y empieza a incorporar perfiles cada vez más diversos. A ocho años del desembarco de las principales plataformas digitales en el país, SiTraRepa calcula que existen alrededor de 350.000 repartidores, aproximadamente la mitad concentrados en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Aunque inicialmente la actividad estuvo asociada principalmente con jóvenes que buscaban su primer ingreso, desde el sindicato aseguran que el universo cambió. Actualmente incluye trabajadores que perdieron empleos registrados, un número creciente de mujeres e incluso personas mayores y jubilados que recurren al reparto para complementar sus ingresos.

“Somos una nueva clase trabajadora, la gestión de nuestro trabajo la hace el algoritmo”, sostuvo Belén D’Ambrosio, secretaria adjunta de SiTraRepa. Según la dirigente, las mujeres ya podrían representar más del 25% de los repartidores y, aunque la franja predominante se encuentra entre los 25 y 35 años, también existen trabajadores mayores de 50 y 60 años.

Cuánto gana un repartidor

Uno de los principales problemas señalados por el sindicato es la variación de las tarifas según el día, la zona y la provincia donde se realice el reparto. Según SiTraRepa, durante los fines de semana un pedido puede pagarse en promedio alrededor de $3.100, mientras que durante la semana puede bajar hasta los $2.000. En algunas zonas se abonan $1.200 por viaje y en Mendoza, de acuerdo con el testimonio sindical, existen pagos de alrededor de $900.

A diferencia de un salario convencional, el ingreso mensual depende de la cantidad de pedidos realizados, las horas de conexión y los costos que debe afrontar cada trabajador, entre ellos combustible, mantenimiento de motos o bicicletas, teléfono y datos móviles. El sindicato también cuestionó una modalidad de pedidos múltiples que se utiliza en la Ciudad de Buenos Aires.

Según D’Ambrosio, ante tres entregas provenientes de un mismo comercio, la primera puede pagarse al 100%, la segunda al 50% y la tercera al 30%. “Las tarifas son arbitrarias”, cuestionó la dirigente.

El algoritmo como jefe

Para SiTraRepa, otro punto central es el nivel de control que ejercen las plataformas sobre quienes trabajan mediante las aplicaciones. Los algoritmos registran variables como cantidad de pedidos, horarios de conexión, aceptación de viajes, demoras y desempeño. A partir de esos parámetros, los repartidores pueden ser ubicados en diferentes rankings que condicionan el acceso a determinados horarios o pedidos de mayor valor.

También existen bloqueos parciales o permanentes de las cuentas. Desde el sindicato consideran que esas sanciones funcionan, en los hechos, como “despidos encubiertos” y contradicen la supuesta autonomía que las plataformas atribuyen a los repartidores. SiTraRepa cuenta actualmente con unos 2.500 afiliados, aunque todavía no obtuvo personería gremial.

Endeudados para seguir trabajando

El endeudamiento aparece como otra de las problemáticas que atraviesan al sector. Según el gremio, debido a la informalidad muchos repartidores encuentran dificultades para acceder al crédito bancario tradicional y terminan recurriendo a préstamos ofrecidos por billeteras virtuales, fintech o incluso mediante las propias plataformas.

D’Ambrosio aseguró que existen créditos de hasta aproximadamente $1,6 millones con tasas que, según el sindicato, pueden alcanzar el 260%, cuyo pago se realiza mediante retenciones semanales. La situación también alcanza a la compra de las herramientas necesarias para trabajar.

De acuerdo con SiTraRepa, algunos acuerdos entre aplicaciones y empresas financieras permiten adquirir motos mediante planes que pueden implicar pagos de $70.000 semanales durante 52 semanas. El sindicato calcula que esas operaciones pueden alcanzar costos financieros extremadamente elevados y habla de una situación de “esclavitud financiera”.

Los trabajadores también asumen los riesgos

Los repartidores deben aportar sus propios vehículos, teléfonos y equipamiento. Según el relevamiento difundido, comenzar a trabajar puede demandar unos $50.000 solamente para adquirir la mochila utilizada en los repartos. Además, cuando un pedido debe abonarse en efectivo, existen situaciones en las que el trabajador adelanta el dinero de su propio bolsillo.

Si posteriormente el cliente cancela la compra, la devolución no siempre estaría garantizada, según denunció el sindicato. A esto se agregan los riesgos de accidentes y robos, particularmente entre quienes trabajan con motos, y la falta de espacios para descansar, hidratarse, utilizar baños o cargar sus teléfonos durante la jornada.

La expansión del sector vuelve a colocar en discusión el estatus laboral de los repartidores y el nivel de responsabilidad que deben asumir las empresas de plataformas. Para SiTraRepa, detrás de la denominación de trabajadores independientes existe una relación en la que las compañías determinan tarifas, monitorean el desempeño, condicionan el acceso a pedidos y pueden bloquear unilateralmente las cuentas.

El crecimiento hasta un estimado de 350.000 repartidores muestra, además, que el fenómeno dejó de ser marginal para convertirse en una parte cada vez más significativa del mercado laboral argentino. La discusión ya no pasa solamente por cuántas personas encuentran una fuente de ingresos mediante las aplicaciones, sino también por qué derechos, ingresos y protección social tienen quienes dependen diariamente de un algoritmo para trabajar.

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