Shell vendió 894 estaciones de servicio a un grupo inversor que preside Manzano y empezaron los rumores del armado de un sindicato de empresa

Shell vendió 894 estaciones de servicio a un grupo inversor que preside Manzano y empezaron los rumores del armado de un sindicato de empresa

Sería la punta de lanza de una de las herramientas que promociona el Gobierno Nacional libertario desde la Reforma Laboral. Shell acaba de vender sus operaciones que incluyen las bocas de expendio, una refinería y otros activos.

La estruendosa venta de las operaciones de Shell podría tener un inesperado impacto en el mundo sindical y laboral. Es que desde hace algunas jornadas se rumorea que la movida podría derivar en el armado de un nuevo sindicato de empresa para la compañía que podría alterar el delicado equilibrio entre los estacioneros y los petroleros.

La red de estaciones de servicio Shell serán ahora operadas por los suizos de Mercuria Energy Group, una de las mayores traders de energía del mundo. El acuerdo fue firmado este jueves para comprar Raízen Argentina, la empresa que opera cerca de 900 bocas de expendio a nivel nacional con la marca y es propietaria de la refinería en Dock Sud. Se habla del rol clave de José Luis Manzano en la operación.

El proceso de venta de la marca comenzó en 2025 y entró en etapa de definición en noviembre. El precio de la transacción se acordó en US$1420 millones. Este monto incluye el capital de trabajo, caja, endeudamiento y gastos de la operación.

La operación incluye, además de las 894 estaciones de servicio y la refinería de Dock Sud, una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires, dos aeroplantas ubicadas en Ezeiza y Aeroparque, y dos terminales de almacenamiento y despacho de combustibles en Arroyo Seco y Santa Fe.

«Hay un run run muy fuerte en Shell del lanzamiento de un sindicato por empresa y más ahora con los nuevos jefes», explicó a InfoGremiales una fuente muy calificada de la actividad.

Vale recordar que el espíritu y la reglamentación de la Reforma Laboral facilita la creación y el reconocimiento de sindicatos de empresa, una figura que hasta ahora tenía poca presencia frente al predominio de los gremios por actividad.

El objetivo de fragmentar la representación y descentralizar la discusión. De hecho reduce del 20% al 5% el porcentaje mínimo de afiliación sindical necesario para iniciar el proceso de reconocimiento de una organización gremial. Además, establece un mecanismo para comparar la cantidad de afiliados cotizantes entre sindicatos que compitan por la representación de los trabajadores.

Para el Gobierno, esta modificación promueve una mayor libertad sindical y amplía las alternativas de representación. En cambio, desde distintos sectores gremiales advierten que podría fragmentar la negociación colectiva y debilitar el peso de los sindicatos tradicionales y generar gremios más débiles e influenciables por los empleadores.

La reforma también impulsa herramientas que buscan introducir nuevas formas de remuneración. Entre ellas aparece el denominado salario dinámico, un esquema que permite incorporar componentes variables asociados al desempeño individual, la productividad o la situación económica de cada empresa o sector en particular.

Por otra parte, los gremios que tienen la representación sindical de los estacioneros negaron al momento haber recibido la notificación formal de la Secretaría de Trabajo para rediscutir el convenio colectivo en el marco de las citaciones masivas que planea el Gobierno.

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