El conflicto aceitero sumó este jueves un nuevo capítulo de tensión luego de que el secretario general de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA), Daniel Yofra, defendiera el paro por tiempo indeterminado que impulsa el gremio y lanzara fuertes críticas contra las cámaras empresarias y el Gobierno nacional.
La medida de fuerza fue declarada de manera conjunta por la FTCIODyARA y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo luego de que las patronales nucleadas en la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y empresas del sector de biodiesel ofrecieran una recomposición salarial del 0%, en medio de una fuerte caída del poder adquisitivo.
“Si el Gobierno quiere ir contra los trabajadores veremos quién maneja las plantas”, advirtió Yofra en declaraciones radiales, en referencia al rol estratégico que tiene la actividad aceitera en el ingreso de divisas del país.
El dirigente sindical también reivindicó la efectividad de las medidas de fuerza y sostuvo que “las manifestaciones son importantes, pero es importante que las huelgas se hagan efectivas”, al tiempo que remarcó que los dirigentes sindicales “manejan la producción de este país”.
En una de las frases más resonantes de la entrevista, Yofra comparó la situación argentina con las protestas sociales registradas en Bolivia y expresó: “Tendríamos que tener dinamita para poder igualar a los compañeros bolivianos”, aunque aclaró que “no cree que sea necesario”.
El paro impacta de lleno en los puertos y plantas procesadoras del cordón industrial del Gran Rosario, principal polo exportador agroindustrial de la Argentina. Desde el sector empresario vienen advirtiendo que la medida afecta el ingreso de dólares y la actividad exportadora en plena necesidad de acumulación de reservas.
En paralelo, el gremio sostiene que las empresas del sector continúan obteniendo importantes ganancias pese al freno en las negociaciones salariales. Los sindicatos aceiteros históricamente se apoyan en el reclamo de un “salario mínimo vital y móvil” basado en el costo real de vida de una familia trabajadora, criterio que utilizaron en negociaciones anteriores para alcanzar algunos de los salarios básicos más altos de la industria argentina.
El conflicto se da además en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno de Javier Milei y distintos sectores sindicales, con reclamos por pérdida salarial, despidos y ajustes en diversas actividades productivas.
Mientras no aparezca una nueva propuesta salarial por parte de las cámaras empresarias, el paro continúa y amenaza con profundizar el impacto sobre uno de los sectores clave de la economía nacional.


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