Sin motivos para el brindis

Sin motivos para el brindis

Los trabajadores de la cadena de vinotecas Winery tomaron ayer un local en el microcentro en reclamo de salarios adeudados del año pasado. Se trata de unos cien empleados precarizados que no reciben su compensación desde noviembre y que se suman a los 45 despidos en puestos permanentes. 

La distribuidora suele tomar personal de octubre a diciembre, meses fuertes en ventas por las Fiestas y los desvincula el último día del año. Sin embargo, esta vez, en medio de problemas financieros que acucian a la marca de la familia Chmea, no pagó los salarios de los contratos eventuales. La dirección de Winery reconoce problemas económicos y financieros y ofreció abonar lo adeudado en dos cuotas antes de que termine febrero, y ya depositó la primera. Al cierre de esta edición los empleados mantenían una vigilia en los depósitos de la distribuidora para asegurarse una garantía en caso de incumplimientos. Hoy se rubricaría el acuerdo por la deuda restante. Los trabajadores cuentan con el apoyo de la CTEP Capital. 

La empresa aplica un esquema de empleo temporal para los meses de mayor actividad, pero el cierre del año pasado fue peor a lo esperado para el negocio. La empresa está endeudada en 650 millones de pesos con grandes bodegas y bancos, aunque la firma asegura que el rojo es menor. Sus propietarios pretenden negociar un plan de reestructuración que contempla una fuerte quita de deuda y el comienzo de los pagos recién a partir de 2019. Desde la empresa de la familia Chmea aseguraron que “la deuda no supera los 300 millones y es claramente manejable con la adecuación del negocio en curso”. Dentro de la adecuación, los que se vieron más perjudicados fueron los empleados de la firma. 

La semana pasada unos 150 empleados salieron a protestar por el pago de salarios y comisiones adeudados desde varios meses. Desde la empresa informaron que los sueldos correspondientes a enero de 2018 fueron cancelados a la totalidad del personal y que sólo se adeudan los salarios de personal eventual contratado exclusivamente para cada diciembre. Por lo pronto, la firma confirmó el despido de 45 empleados pero dice que está asegurada la continuidad de 130 trabajadores permanentes. Sin novedades hasta ayer y luego de varias propuestas insatisfactorias para los perjudicados, los empleados tomaron el local de Reconquista al 584 en la Ciudad de Buenos Aires y mantienen bloqueado el ingreso al depósito. Ante esta situación, se apersonaron dos directivos de la compañía para mejorar la propuesta y, según señalaron empleados consultados por este diario, habría un principio de acuerdo que debe ser ratificado por un escribano. 

“La empresa manifiesta que se encuentra en una situación económica y financiera complicada, lo que le hace imposible cancelar los salarios del mes de diciembre de 2015 en un sólo pago y la única alternativa posible para hacerlo es mediante el pago en cuotas”, sostiene el acta que firmaron los trabajadores y la empresa. El cronograma contempla un pago del 40 por ciento de lo adeudado, que se acreditará hoy en las cuentas de los empleados, y el 60 por ciento antes del 20 de febrero. “Nos acaban de mandar por mail el comprobante de la transferencia por el 40 por ciento de la deuda. En mi caso, la deuda total es por 17.000 pesos (bruto), contando sueldo y liquidación. En el acta también figura una garantía para evitar incumplimientos”, explicó a este diario uno de los empleados del sector de ventas. 

La garantía consiste en apartar mercadería del depósito que Winery tiene en General Pacheco por el 100 por ciento de la masa salarial adeudada hasta que se cumpla con el pago del restante 60 por ciento. El depósito está bajo vigilia de los empleados hace dos semanas, desde que comenzó el reclamo salarial y ante la negativa de Jaime Chmea y de sus hermanos a dialogar con los empleados. “Mañana (por hoy) vamos a firmar con el abogado el acuerdo por lo adeudado, la garantía y el cronograma”, agregó el empleado. Mientras tanto, Jaime Chmea, quien heredó parte de las empresas del llamado Grupo Chemea, originalmente fundado por su padre David, continúa negociando la abultada deuda que mantiene además con sus proveedores y bancos.

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