Con murales y crisis de liderazgo, la CGT hizo un festejo del 17 descafeinado

Con murales y crisis de liderazgo, la CGT hizo un festejo del 17 descafeinado

La central obrera inauguró una muestra en el  Día de la Lealtad. La situación del peronismo fue eje de los discursos, más que la campaña electoral. 

Muchachos rudos si los hay, pero con sensibilidad artística, los jefes de la CGT inauguraron una muestra de murales, de acceso gratuito, en el mítico salón Felipe Vallese de Azopardo 802. Fan del papa Francisco, Juan Carlos Schmid parabolizó: “A partir de esta muestra este salón se convierte en una suerte de Capilla Sixtina de la clase trabajadora argentina”. Antes, Héctor Daer, dijo que “esto muestra la dignidad de los trabajadores”.

Previa a las palabras de los dos triunviros cegetistas, le tocó bendecir las obras al cura Rodrigo Sarazaga: “No hace falta bendecir esta obra porque está en la casa del trabajador y no en la de las familias ilustres de este país”. Todo fue clima festivo en la CGT y una buena cantidad de la plana mayor del secetariado general aportó con su presencia. Faltó sin aviso a la prensa el tercer triunviro, Carlos Acuña. Pintado a nuevo y luego de un mes de refacciones lucía el Vallese, anfiteatro donde Juan Domingo Perón instruía sobre política.

 Todo viene a cuento de que la central obrera decidió conmemorar el Día de la Lealtad con algo que quedará para el bronce: indeleble. Claro está que hablamos del homenaje al 17 de octubre de 1945: aquel fue el primer día peronista, del que se celebraron ayer 72 años. Sin embargo, ese espacio político sufre una suerte de pasteurización por no encontrar el líder que lo arrope. También se refirió a esta orfandad el portuario: “Hoy (por ayer) habrá muchos festejos en distintos puntos del país, porque el peronismo está encerrado en un laberinto que no nos permite encontrar un liderazgo y una propuesta política que nos permita enamorar de nuevo al pueblo argentino”.

Pero también hizo una autocrítica mirando el desfile de ex funcionarios K por Comodoro Py, aunque sin mencionar a nadie: “Ser peronista en algún tiempo fue una tarea insalubre, no peleábamos por el poder, ni para ocupar un cargo político ni para el enriquecimiento personal; nosotros estamos identificados con el peronismo por razón y sentimiento y nos seguimos emocionando cuando escuchamos a Perón y Evita”.

Retomando la historia de octubre del 45, Perón estuvo tres días encerrado, del 14 al 17, en la isla Martín García. Del aciago horizonte que tenía, el General pasó al estrellato gracias a una Plaza de Mayo que pedía por su libertad. Pese a lo icónico de la fecha, es cierto que la CGT no se destacó por festejar esta efemérides como sí lo hace con el Día del Trabajador. Dos ejemplos atados: el año pasado la dirigencia cegetista conmemoró en San Vicente los diez años del traslado de los restos de Perón desde el cementerio de la Chacarita. En 2006 había tenido lugar el enfrentamiento a los tiros entre la UOCRA y Camioneros, que incluyó la balacera del chofer de Pablo Moyano, Emilio “Madonna” Quiroz.

El encargado de la obra pictórica, Daniel Santoro, militó activamente dentro del peronismo en los setenta y se destacó particularmente en la construcción de una obra basada en la iconografía peronista. Los cuatro murales descubiertos ayer muestran al peronismo de la abundancia: el Estado de bienestar, la construcción de obra pública, la CGT, la Fundación Eva Perón, los pibes en la fuente, descamisados cruzando el Riachuelo, el golpe del 55 y la sangre derramada en Plaza de Mayo. El artista recordó esa época y remató con el discurso más político: “En homenaje a esta historia, no votemos a quien sabemos que nos va a someter”.

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