Paros escalonados en los subtes

La medida de fuerza es producto del fracaso de las negociaciones salariales entre la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) y Metrovías, y producto el descuento compulsivo impuesto por el Ejecutivo porteño en los sueldos de los afiliados a ese sindicato.

"El subte es de la gente y no de los metrodelegados", disparó Mauricio Macri. El puntapié inicial en las huelgas lo dio la línea B, le siguió la H y continuarán la A hasta las 14; la D, de 14 a 17; la E, de 17 a 20 y la C de 20 a 23.

El paro repudia también el acuerdo paritario de un incremento salarial del 24 por ciento firmado entre la UTA -sindicato minoritario del sector- y la empresa concesionaria. El delegado de la línea B Ariel Rochetti desafió al subsecretario de Trabajo porteño, Ezequiel Sabor, a que "muestre su recibo de sueldo" para ver si no supera "sobremanera" los salarios que cobran los trabajadores del sector y calculó que el funcionario macrista "no recibe menos de 30 mil pesos".

Sabor había defendido ese aumento y dijo que el "sueldo mínimo que tendrá un peón de limpieza, sin antigüedad, será de 7.694 pesos". Rochetti, por su parte, sostuvo que el porcentaje del incremento salarial debe medirse "contra la inflación real del 30 por ciento que marcan las góndolas de los supermercados".

Además, volvió a quejarse del "descuento compulsivo del 1 por ciento del salario bruto remunerativo sólo para los trabajadores" agrupados en el gremio que integra, AGTSYP, destinado a la UTA, según acordaron ayer el gremio que conduce Roberto Fernández y la empresa del Grupo Roggio.

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