El sindicato se presentó ante la Autoridad Nacional de la Competencia y denunció que la operación podría generar un “monopsonio laboral”. Advirtió que Uber tendría poder para fijar tarifas, aplicar sanciones y controlar los fondos de miles de trabajadores sin una plataforma alternativa.
La posible compra de PedidosYa por parte de Uber levantó polvo en el mundo de los repartidores. La Asociación Sindical de Motociclistas, Mensajeros y Servicios, conducida por Marcelo Pariente, presentó una denuncia ante la Autoridad Nacional de la Competencia para tratar de frenar una operación que, según advierte, dejaría a miles de trabajadores sin otra plataforma a la cual recurrir.
El planteo fue presentado por Gonzalo Ottaviano, secretario gremial y apoderado de ASiMM. El sindicato pidió participar del expediente como parte directamente afectada, reclamó que se investigue a fondo la compra y solicitó que sea rechazada. Si finalmente se autoriza, exigió que se establezcan condiciones concretas para impedir que Uber pueda manejar el mercado a su antojo.
“Esta operación deja a los repartidores del país frente a una sola patronal todopoderosa”, lanzó Ottaviano. En términos más técnicos, el gremio denuncia el riesgo de que se forme un “monopsonio laboral”: miles de personas ofreciendo su trabajo, pero una sola gran empresa decidiendo cuánto paga, cómo distribuye los pedidos, qué sanciones aplica y quién puede seguir trabajando dentro de la APP.
La preocupación sindical no pasa únicamente por el reparto. PedidosYa forma parte de una estructura que también incluye comercios y supermercados digitales, logística y una billetera virtual. Si Uber se queda con todo ese entramado, advierte el sindicato, también podría pasar a controlar las cobranzas, liquidaciones y fondos de los trabajadores.
En la denuncia, ASiMM presentó ocho anexos con documentación y liquidaciones de jornadas reales. Allí aparecen pagos de entre $249,39 y $291,44 por kilómetro recorrido. Según el sindicato, esos valores no alcanzan para cubrir el combustible, el mantenimiento, la amortización de la moto, el teléfono y los elementos de protección necesarios para salir a trabajar.
“La propina del cliente termina tapando la insuficiencia de la tarifa base”, explicó Ottaviano. Por eso, además de pedir que se frene la compra, el gremio reclama una tarifa mínima relacionada con el costo de vida y el combustible, reglas claras para las sanciones algorítmicas y transparencia en el manejo de la billetera virtual. Por ahora, la operación no puede avanzar en el país hasta que la Autoridad Nacional de la Competencia tome una decisión.
La operación global fue valuada en 14.800 millones de dólares y su cierre está proyectado para la segunda mitad de 2027, aunque todavía necesita las autorizaciones de los organismos antimonopolio de cada país. En la Argentina, la compra se encuentra bajo análisis dentro de la Carpeta CONC N.º 2140 y no puede producir efectos hasta que la Autoridad Nacional de la Competencia emita una resolución.
El sindicato también rechazó que Uber y PedidosYa sean presentadas como simples empresas tecnológicas que conectan clientes con repartidores. Para ASiMM, las plataformas organizan directamente el servicio: asignan los pedidos, fijan las tarifas, determinan los recorridos y cuentan con la posibilidad de bloquear las cuentas. Para respaldar esa postura, el gremio incorporó antecedentes judiciales de la Argentina, España, el Reino Unido y la Unión Europea.

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