Casi la mitad de los jóvenes vive en situación de vulnerabilidad y el 57% no llega a fin de mes

Casi la mitad de los jóvenes vive en situación de vulnerabilidad y el 57% no llega a fin de mes

El 48,9% de los jóvenes de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad en la Argentina, según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El informe también alertó por la existencia de una franja que no estudia, no trabaja ni busca empleo.

La investigación, titulada “Jóvenes vulnerables en la Argentina: condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro”, fue realizada a partir de 1.002 encuestas presenciales entre diciembre de 2025 y enero de 2026 por un equipo del Ciclo Básico Común de la UBA.

El estudio consideró vulnerables a quienes tienen nivel primario completo o menos y viven en hogares con privaciones económicas o estructurales, de acuerdo con las categorías del Índice de Privación Material de los Hogares del INDEC.

Entre los jóvenes relevados, el desempleo alcanzó al 30,6%, pero solo cuatro de cada diez personas sin trabajo se encontraban buscando uno. Además, entre quienes no estudiaban ni trabajaban, un tercio había abandonado la búsqueda laboral.

“Esta desconexión refleja una ruptura de las expectativas de progreso, donde el mercado laboral ya no es percibido como un espacio de inclusión accesible”, explicó Juan Cruz Esquivel, investigador principal del CONICET y director del estudio junto a Felipe Vega Terra.

El investigador advirtió que, aunque se trata de un grupo minoritario dentro del universo analizado, “estamos frente a una franja social alejada de toda red de pertenencia, reconocimiento e integración social”.

Si bien el 70% declaró tener algún tipo de ocupación, gran parte de esos trabajos se caracterizó por la informalidad y la precariedad. El comercio, la construcción y las tareas de cuidado aparecieron entre las principales actividades.

El deterioro de los ingresos también quedó reflejado en el relevamiento: el 57% aseguró que el dinero no le alcanzaba para llegar a fin de mes.

La falta de cobertura médica fue otro de los datos más preocupantes. El 78% de los encuestados no tenía obra social ni medicina prepaga y dependía de hospitales públicos o centros de salud barriales.

En materia educativa, el 60% no había completado la escuela secundaria. Apenas el 32,8% contaba con título de nivel medio y solo el 6,7% había cursado estudios terciarios o universitarios.

Pese a esa situación, el 87,5% consideró que estudiar podía mejorar su calidad de vida. Para los próximos cinco años, el 31,9% señaló como principal objetivo conseguir un trabajo o mejorar el que ya tenía.

El informe también expuso una fuerte crisis de salud mental. Más del 70% manifestó padecer nervios o ansiedad de manera frecuente, mientras que la mitad expresó sentimientos de desgano o depresión, dificultades para dormir y tristeza persistente. Además, el 30% reconoció problemas para controlar el consumo de alcohol, cigarrillos u otras sustancias.

Los datos muestran una realidad marcada por la precariedad laboral, los bajos ingresos, la exclusión educativa y el deterioro emocional. Al mismo tiempo, revelan que la mayoría de los jóvenes todavía identifica al estudio y al trabajo como las principales herramientas para mejorar sus condiciones de vida.

Comentá la nota