El conflicto laboral en la empresa metalúrgica Brogas SA continúa escalando ante la negativa de la firma a entablar una mesa de diálogo con sus trabajadores.
Pese a varias jornadas de movilizaciones, asambleas y retención de tareas en la planta, la conducción de la empresa —encabezada por su titular, Javier Brodsky— mantiene una postura que el gremio calificó como “totalmente intransigente”.
Según denunció la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Seccional Capital, el reclamo central apunta a la mejora de las condiciones laborales y salariales, en un contexto en el que los ingresos de los operarios se encuentran por debajo de la línea de pobreza. El conflicto ya transita su quinta semana.
Intervención gremial
El secretario general adjunto de la UOM Capital, Roberto Bonetti, cuestionó duramente la actitud de la empresa y advirtió sobre un endurecimiento del conflicto. “Es insólito que la firma se ampare en propuestas que ni siquiera fueron tratadas por el Congreso. No se entiende la actitud violenta de la empresa, que en pleno período navideño amenaza con sanciones a trabajadores que reclaman dentro del marco legal”, afirmó.
Bonetti también denunció la presencia de efectivos policiales custodiando la planta, ubicada en Rafael Bielsa 142, en el barrio porteño de La Paternal. “No es necesario un despliegue policial cuando somos los propios trabajadores quienes cuidamos nuestra fuente de trabajo”, sostuvo, y expresó su preocupación por posibles episodios de represión.
Denuncias por autoritarismo y precariedad
Los trabajadores calificaron la conducta de la patronal como “autoritaria” y ratificaron el quite de colaboración y el trabajo a reglamento durante una concentración realizada en la puerta de la fábrica. De acuerdo con el gremio, la empresa aplica modalidades de pago discrecionales que premian o castigan a los operarios según su alineamiento con la conducción empresarial, una práctica que consideraron ilegal y discriminatoria.
Además, la UOM denunció graves irregularidades en las condiciones de trabajo dentro de la planta. Entre ellas, el retiro de puertas en los baños para controlar los tiempos de uso, la falta de agua potable —que obliga a los trabajadores a comprar su propia hidratación— y el incumplimiento de normas de seguridad e higiene laboral.
“Parece que algunos empresarios creen que vivimos en el siglo XIX. Prefieren perder producción antes que sentarse a dialogar”, remarcó Bonetti, quien también rechazó intentos de extender la jornada laboral y modificar el régimen de horas extras.
Un conflicto abierto
Por su parte, Ramón Paz, dirigente de la UOM, aseguró que el sindicato continuará con las acciones gremiales y judiciales. “No vamos a dejar a los afiliados a merced de una patronal que vulnera derechos humanos básicos”, señaló.
Ante la falta de respuestas por parte de Brogas SA, fuentes sindicales anticiparon un “verano caliente” en la planta y no descartaron una profundización de las medidas de fuerza en los próximos días si no se abre una instancia de negociación.


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