La crisis sanitaria en distintas provincias del país suma nuevos capítulos y empieza a escalar en conflicto sindical, con medidas de fuerza, renuncias masivas y denuncias por precarización laboral que impactan de lleno en trabajadores y usuarios del sistema público.
En Río Negro, la situación encendió alarmas tras la renuncia del viceministro de Salud, en un contexto marcado por la salida de directores de hospitales clave. En apenas cuatro meses dejaron sus cargos las autoridades de centros de salud en Viedma, Cipolletti, Bariloche y Fernández Oro, lo que evidencia un fuerte deterioro en la conducción del sistema sanitario provincial.
El conflicto también crece en Tierra del Fuego, donde el gobierno evalúa eliminar el régimen de dedicación exclusiva, un esquema histórico que regula el trabajo de los profesionales de la salud. Desde Siprosa advirtieron que la medida podría agravar la crisis. “Enfrenta a nuestros representados a la precarización laboral y al pueblo usuario del sistema público de salud a una atención médica insuficiente y de menor calidad”, señalaron en una nota dirigida a la ministra de Trabajo. El gremio se declaró en estado de alerta y movilización permanente.
En la provincia de Buenos Aires, el foco está puesto en el Hospital Erill de Escobar, donde fueron cesanteados médicos de guardia que sostenían el único servicio de emergencias con internación pública y gratuita de la localidad. Según denunciaron, el mensaje oficial fue directo: “No hay más plata, no vengan más”, en referencia a profesionales que trabajaban bajo modalidades informales de contratación.
El panorama en Santa Fe tampoco es alentador. En el norte provincial, el sistema de salud mental atraviesa un momento crítico por la falta de profesionales, lo que ya genera asambleas en hospitales y centros de atención. Trabajadores advierten sobre el colapso del sistema ante el aumento de internaciones y casos graves. Desde Siprus señalaron que la situación se agrava junto con “un crecimiento preocupante de los suicidios”, lo que intensifica la urgencia de respuestas por parte del Estado.
Frente a este escenario, los gremios nucleados en la Fesprosa profundizan el plan de lucha. En Santa Cruz, Aprosa convocó a un paro provincial tras una huelga de 48 horas realizada días atrás. Reclaman la apertura de paritarias específicas del sector, una recomposición salarial urgente y el rechazo a la resolución 30/2026.
En San Luis, la Asociación de Profesionales y Técnicos de la Salud (APTS) definió movilizarse a la Legislatura provincial en el marco de la apertura de sesiones. El pliego de reclamos se repite en distintos puntos del país: paritarias libres, salarios que recuperen poder adquisitivo y jubilaciones dignas.
El conflicto sanitario, atravesado por recortes, condiciones laborales inestables y falta de personal, ya impacta directamente en la calidad de atención. Mientras tanto, los trabajadores del sector advierten que sin respuestas urgentes, la crisis podría profundizarse aún más en las próximas semanas.
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