La Asociación Obrera Textil conmemoró la fecha con un duro diagnóstico sobre la realidad industrial: caída del 7,9% en la actividad, pérdida de más de 97 mil empleos registrados y cierre de nueve empresas por día entre 2023 y 2026.
La Asociación Obrera Textil convirtió el Día de la Industria en una jornada de denuncia y reflexión frente al profundo deterioro del entramado productivo argentino. Bajo una definición contundente —“Nada que festejar”—, el gremio difundió una serie de datos que reflejan el retroceso experimentado entre 2023 y 2026, marcado por la contracción de la actividad, la destrucción del empleo formal y el cierre permanente de empresas.
Según el relevamiento presentado por el gremio que lidera Hugo Benítez, durante ese período el nivel de actividad industrial acumuló una caída del 7,9%, mientras que se perdieron 97.312 empleos registrados. A este escenario se suma una utilización de apenas el 59% de la capacidad instalada, una cifra que expone la magnitud de la maquinaria detenida, las plantas trabajando por debajo de sus posibilidades y la pérdida de producción nacional.
El diagnóstico adquiere todavía mayor dimensión al traducirse en datos cotidianos: de acuerdo con la información difundida desde la Avenida La Plata, en la Argentina cierran nueve empresas por día y se destruyen seis puestos de trabajo industriales por hora. Detrás de esos números aparecen fábricas paralizadas, trabajadores expulsados del sistema formal y comunidades enteras afectadas por el debilitamiento de sus principales fuentes laborales.
En ese contexto, la organización participó junto con otros gremios nucleados en la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina –CSIRA- de un encuentro realizado en la sede de la CGT, de la que participó gran parte de la cúpula de conduccion, entre ellos Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello.
Durante la jornada se presentó un documento de análisis sobre la situación del conjunto del sector, elaborado a partir del encuentro “Industria, Trabajo, Productividad y Calidad de Vida”, realizado previamente con la participación de sindicatos, empresarios, universidades, trabajadores del INTI, estudiantes de escuelas técnicas y organismos relacionados con la producción. La amplitud de la convocatoria buscó reafirmar que la crisis industrial no constituye solamente un problema gremial o empresarial, sino una discusión estratégica para todo el país.
Frente al retroceso productivo, la AOT planteó la necesidad de reconstruir una Argentina industrial mediante la articulación del capital, el conocimiento, el trabajo y el Estado. La propuesta contempla aprovechar las capacidades productivas nacionales y el potencial del agro, la energía, la minería, la biotecnología, los servicios basados en el conocimiento y los recursos naturales, pero dentro de una planificación que genere valor agregado y empleo argentino.



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