Los datos ocultos del desempleo muestra el deterioro en el mercado laboral en la era Milei, que sigue destruyendo empleo formal. Además, sigue creciendo la informalidad, que “llegó al valor máximo de los últimos años”.
Por Diego Lanese.
Luego que el INDEC diera los datos oficiales del mercado laboral argentino para el primer trimestre del año, aparecieron una serie de análisis que buscaron “entre líneas” datos que no están tan a la vista. Que se haya mantenido estable la tasa de desempleo en momentos que casi todos los días aparecen noticias sobre cierres de empresas y suspensiones o despidos de trabajadores no parece seguir una lógica, pero estas miradas más puntillosas sirven para explicar la realidad que se vive en la calle. Uno de esos datos que surgen está vinculado a las diferencias de la desocupación por región, con un punto más en el conurbano bonaerense y localidades de importancia del interior de la provincia de Buenos Aires con dos dígitos.
Otro de estos análisis complementarios introduce un concepto novedoso, que sirve para entender el verdadero impacto de la pérdida del empleo: la llamada “desocupación ampliada”. Se trata de una idea que aparece en un reciente informe del Instituto de Pensamientos y Políticas Públicas (IPyPP) y el Instituto de Estudios y Formación (IEF), que denuncia que lejos del relato del gobierno de Javier Milei, el tema laboral está atravesado por el deterioro y los problemas, a esta altura estructurales. Para las entidades, este concepto “muestra mejor el deterioro” que se vive en materia de empleo, ya que al sumar a los sub-ocupados demandantes a la desocupación, esta llega al 15,3 por ciento.
Esto es, más de 3.200.000 de personas en los primeros tres meses del 2026, 479 mil más que en 2023. Además, se denunció que la informalidad “llegó al valor máximo de los últimos años”.
E trabajo conjunto de las entidades vinculadas a la CTA Autónoma introduce la idea de desocupación ampliada para dar cuenta de la situación dramática que vive el empleo. El reporte, al que tuvo acceso Data Gremial, subraya que el mercado de trabajo se deteriora por esa idea y suma 479 mil personas desde 2023.
Además, la informalidad sube un nuevo escalón y llega al máximo de la serie disponible, “impulsada por el cuentapropismo y por los asalariados no registrados y se consolida un modelo más precario: el empleo protegido está en el mínimo de los últimos años”. “Si bien la desocupación se mantuvo prácticamente estancada en el último año, el indicador de desempleo presenta limitaciones en un contexto en el cual el rebusque a través de changas o plataformas digitales hace figurar estadísticamente como ‘ocupados’ a personas que en realidad trabajan muy pocas horas”, analizó el reporte. Es por ello que las entidades consideraron “necesario estimar un indicador de desocupación ampliada, en el que incorporamos también a los sub-ocupados que buscan empleo activamente (sub-ocupados demandantes)”. Este indicador registró un aumento: pasó de 14,9 por ciento en el primer trimestre de 2025 a 15,3 por ciento en el primer trimestre de este año (+0,4 p.p.).
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Además, la desocupación ampliada “creció 2,1 puntos porcentuales respecto al primer trimestre 2023, cuando se ubicaba en 13,2 por ciento”. Así, la cantidad de personas incluidas en este universo abarca a más de 3.200.000 sumando cerca de 115 mil personas en el último año y 479 mil personas desde 2023”. Este fenómeno, en otro tiempo llamado “desocupación blue”, afecta especialmente a jóvenes y mujeres, según los datos. Además, genera una importante presión sobre el mercado de trabajo, que según el trabajo conjunto sigue “alta y en ascenso”.
Así, la presión “efectiva alcanza el 23,6 por ciento de la Población Económicamente Activa o PEA registrando un incremento de 1,9 por ciento respecto del mismo período de 2023”. Actualmente casi 5 millones de personas ocupados y desocupadas buscan activamente una ocupación. Y se nota un crecimiento sin empleo de calidad. Entre el primer trimestre de 2023 y el de 2026, la economía creció 2,3 por ciento, pero la tasa de empleo cayó de 45 a 44,8 por ciento.
Horizonte complejo
Para las entidades de la CTA Autónoma el horizonte inmediato “no augura márgenes de recomposición voluntaria por parte de las cámaras patronales, dado que los indicadores adelantados de actividad volvieron a exhibir signos de fatiga y parálisis en el segundo trimestre”. Esto puede traducirse que habrá más despidos, incluido los encubiertos. Esta semana, por ejemplo, la empresa Air Liquide empezó una tanda de despidos en su planta de Campana.
Según manifestaron los propios trabajadores, directivos de la firma se presentaron en el establecimiento junto a personal de seguridad adicional para notificar "de palabra" las desvinculaciones a los operarios que ingresaban en el primer turno de la jornada. La medida afectaría a 15 de los 35 empleados totales de la sucursal local, quienes denunciaron que la compañía justificó los despidos bajo el argumento de una reestructuración interna y la implementación de nuevas tecnologías.
Este es uno de los muchos ejemplos del impacto de las cesantías. Así, el último informe de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSIRA) detalla que entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 se perdieron casi 215 mil empleos registrados privados. La caída de puestos de trabajo registrados, contabilizando la industria manufacturera, la minería y la construcción ascienden a 146.094 lo que representa el 67,4 por ciento de los puestos de trabajo perdidos. En este sector, la desocupación ampliada puede verse con claridad. Paralelamente, desaparecieron 3.393 empresas manufactureras y 2.067 empresas constructoras, configurando un proceso que no sólo afecta el nivel de actividad presente, sino también la capacidad productiva futura.
Informalidad a la alza
En tanto, otro de los datos que aparece en el análisis del IPyPP y el IEF fue el alza de la informalidad, es decir, la cantidad de trabajadores que no se encuentran registrados en su empleo, o son cuentapropistas. Durante el último año, explicaron, la proporción de asalariados no registrados en el total de asalariados “aumentó de 36,3 por ciento a 37,9 por ciento”. Sin embargo, “la informalidad también afecta a los cuentapropistas y otras categorías ocupacionales”. Entre los cuentapropistas, la informalidad creció de 61,3 por ciento a 65,2 por ciento en el mismo período. Es decir, que la mayoría de los empleados que emprenden, como le gusta decir al gobierno, lo hace en condiciones de informalidad.
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En conjunto, la informalidad tal como la define el INDEC, alcanza al 44,2 por ciento del total de ocupados, “el valor más alto de la serie disponible (+2,2 p.p. interanual)”. Esto equivale a un total de 8.500.000 de trabajadores que se encuentran en condiciones informales.
Así, mientras la cantidad de ocupados creció 1,1 por ciento en el último año, “los trabajadores informales crecieron 6,4 por ciento al tiempo que el segmento formal cayó 2,6 por ciento”. En este marco, para las entidades “queda claro que las sucesivas etapas de implementación de la reforma laboral oficialista lograron el resultado inverso al que anunciaba el gobierno libertario: la informalidad ‘bajó para arriba’”.

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