La homologación del primer acuerdo colectivo que incorpora la figura del “salario dinámico”, prevista en la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, volvió a encender las alarmas en el movimiento obrero. El convenio fue firmado en el sector de casas particulares y se convirtió en el primer antecedente concreto de una herramienta que la CGT viene cuestionando desde su incorporación a la legislación laboral.
La novedad surgió tras la oficialización del acuerdo alcanzado entre la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares y las organizaciones sindicales del sector. Además de una actualización salarial del 6,3% distribuida entre abril y julio, el convenio incorporó una cláusula que establece que los salarios fijados en la negociación colectiva constituyen un piso mínimo, permitiendo que empleadores y trabajadoras acuerden remuneraciones superiores.
La medida se apoya en el artículo 104 bis de la Ley de Modernización Laboral, que habilita la incorporación de componentes salariales variables o adicionales vinculados al desempeño, la productividad o características específicas de cada actividad. Para el Gobierno, el objetivo es flexibilizar los mecanismos de actualización salarial y adaptar las remuneraciones a la realidad de cada sector.
Sin embargo, la iniciativa genera fuertes resistencias dentro del sindicalismo. Desde la CGT advierten que el denominado salario dinámico puede convertirse en una herramienta para fragmentar las negociaciones colectivas y debilitar el rol de los convenios paritarios. La central obrera sostiene que los salarios deben seguir discutiéndose de manera colectiva y no quedar sujetos a acuerdos individuales entre empleadores y trabajadores.
Lo llamativo del caso es que el primer convenio en adoptar esta modalidad fue firmado por un sector históricamente atravesado por altos niveles de informalidad y bajos salarios. Desde la Unión del Personal Auxiliar de Casas Particulares (UPACP) defendieron la incorporación de la cláusula al considerar que muchos empleadores tomaban el salario mínimo fijado por la comisión paritaria como un techo y no como una referencia básica.
Según explicaron, la nueva redacción busca reforzar la idea de que esos valores representan un piso desde el cual se pueden negociar mejoras.
No obstante, la dirigencia del sector también tomó distancia de otros aspectos de la reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei. Incluso quienes respaldaron esta cláusula aclararon que continúan cuestionando varios puntos de la normativa por considerar que afectan derechos laborales conquistados.
La discusión excede al servicio doméstico. Fuentes empresariales y sindicales señalan que actividades como la petrolera ya analizan mecanismos similares para vincular parte de los ingresos a variables productivas o al comportamiento de los mercados internacionales. Por eso, el convenio de casas particulares es observado con atención tanto por el Gobierno como por las organizaciones gremiales.
Mientras el oficialismo presenta el salario dinámico como una herramienta de modernización laboral, el movimiento obrero advierte que detrás de esta figura puede esconderse un cambio profundo en el modelo de negociación colectiva argentino. El primer antecedente ya está en marcha y promete convertirse en uno de los ejes centrales de la disputa entre sindicatos, empresas y Gobierno durante los próximos meses.

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