FOEVA desmiente una "crisis terminal" del sector vitivinicola y apunta a maniobras empresarias para embarrar paritarias

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 La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) salió al cruce de las versiones que indican que la actividad se encuentra “en rojo” o en una situación de quiebra generalizada. Para la organización sindical, si bien existen desafíos económicos y una caída en el consumo considerable, el escenario de catástrofe que intentan instalar algunos sectores patronales no coincide con la realidad de las bodegas.

Desde la Federación, el secretario de Prensa, Daniel Romero, señaló que este tipo de discursos forman parte del “folclore de la cosecha”. Según el dirigente, es habitual que, antes de sentarse a discutir paritarias, las cámaras empresarias busquen instalar un clima de crisis profunda para “justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos” y limitar los reclamos de los trabajadores.

La FOEVA se refirió puntualmente a la situación de Bodegas Bianchi, firma que actualmente atraviesa una delicada situación financiera con cheques rechazados y deudas millonarias con proveedores. Para el gremio, este conflicto no debe tomarse como un termómetro de toda la industria, sino como el resultado de una “administración basada en la especulación” y una mala proyección financiera al momento de contraer deudas.

Pese a la gravedad de los números de Bianchi, la entidad sindical destacó como una señal positiva que la propia empresa esté negociando la regularización de sus compromisos o la venta de activos. Esto, según Romero, demuestra que no hay un derrumbe del sector, sino un problema puntual de gestión en una bodega específica que aún busca sostener su operatividad.

Otro de los puntos de conflicto es la postura del Ministerio de Producción de Mendoza, a cargo de Rodolfo Vargas Arizu. La FOEVA manifestó su malestar ante la falta de un plan de contingencia oficial que proteja los puestos de trabajo en este contexto. El gremio cuestionó que las autoridades provinciales parezcan “amplificar diagnósticos alarmistas” en lugar de presentar estrategias que garanticen la sustentabilidad de la mano de obra.

Para respaldar su postura, FOEVA citó declaraciones de Walter Bressia, titular de Bodegas de Argentina, quien recientemente proyectó que el 2026 será un período de “crecimiento mesurado” y llamó a la cautela, descartando un colapso inminente de la industria.

Finalmente, el gremio ratificó que, al día de hoy, no recibió ninguna comunicación formal de crisis ni informes que avalen una caída estructural de la actividad. Con este escenario, la organización se mantendrá en estado de alerta permanente para monitorear cualquier decisión empresarial que pueda poner en riesgo la estabilidad laboral de sus afiliados.

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