Los trabajadores de la planta de Granja Tres Arroyos de Concepción del Uruguay se movilizaron frente al Monumento a Urquiza para exigir el pago de indemnizaciones y salarios atrasados. Denuncian irregularidades en los registros oficiales, la falta de respuestas de la empresa y la ausencia de acompañamiento sindical. «Hasta que no se pague lo que corresponde, no vamos a permitir que se vuelva a faenar», advirtieron.
Un grupo de trabajadores despedidos de Granja Tres Arroyos se concentró este miércoles frente al Monumento a Urquiza, en Concepción del Uruguay, para visibilizar la crítica situación que atraviesan tras el cierre de la planta «La China». Los manifestantes denunciaron que 480 empleados esperan cobrar sus indemnizaciones y que, además, la empresa les adeuda cuatro quincenas correspondientes a tareas que ya fueron realizadas. «La situación es angustiante, desesperante», resumió Eduardo, uno de los trabajadores que participó de la protesta, según consignó Elonce.
El reclamo no se limita a las indemnizaciones. Los trabajadores exigen el pago de los salarios correspondientes a períodos efectivamente trabajados y denuncian que existen otras obligaciones pendientes, como cuotas alimentarias que la empresa debía retener y depositar. Cristian, otro de los despedidos, relató una situación que calificó como «un manoseo al trabajador»: en los registros oficiales figura una presentación por una indemnización de 26 millones de pesos, pero aseguró que ese dinero no está disponible en sus cuentas bancarias. Además, señaló que tuvo inconvenientes para cobrar las asignaciones familiares, un ingreso que utilizaba para cubrir parte de los gastos de su hogar.
La protesta se enmarca en la profunda crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos, una de las mayores avícolas del país. La empresa acumula una deuda laboral que, según los registros judiciales, asciende a $62.400 millones, en el marco de un concurso preventivo con un pasivo total que supera los $536.000 millones. El cierre de la planta de Concepción del Uruguay dejó a 480 trabajadores en la calle, y se suma a los 1.250 despidos que la firma concretó en sus plantas de Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar, en la provincia de Buenos Aires.
Los manifestantes también cuestionaron la falta de acompañamiento del sindicato y reclamaron que la organización gremial participe activamente en las gestiones para conseguir respuestas. «Solicitamos un mayor acompañamiento del sindicato», señaló Eduardo, quien consideró necesario que la conducción gremial se involucre en las medidas destinadas a destrabar el conflicto. La ausencia de una propuesta de reincorporación por parte de la empresa llevó a los trabajadores a priorizar el pago de las indemnizaciones y los salarios atrasados.
Ante la falta de soluciones concretas, los despedidos ratificaron que mantendrán el plan de lucha y advirtieron que no permitirán la reanudación de la actividad hasta que se salden las deudas. «Hasta que no se pague lo que corresponde, más las quincenas adeudadas, no vamos a permitir que se vuelva a faenar», sentenció Cristian, dejando en claro que la medida de fuerza continuará hasta obtener una respuesta que contemple los derechos de los 480 trabajadores que hoy se encuentran sin empleo y sin los ingresos que les corresponden.
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