El secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Jorge Sola, alertó sobre el impacto negativo de la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional y reclamó a senadores y diputados que frenen el avance del proyecto en el Congreso.
Según expresó, la iniciativa es regresiva, fue elaborada sin un debate amplio y profundo, y desconoce principios básicos del derecho laboral argentino.
En ese sentido, afirmó que “la suerte de los trabajadores está en manos del Congreso” y adelantó que la central obrera convocará a su Consejo Directivo para definir los próximos pasos frente al avance legislativo.
Sola fue contundente al rechazar el proyecto en todos sus términos y explicó que la propuesta parte de una concepción errónea de la relación laboral.
“Todo el proyecto hace que nosotros nos opongamos en su totalidad. Lo que busca es una supuesta igualdad en la negociación entre el empleador y el trabajador, pero eso no sucede en los hechos”, señaló.
En esa línea, remarcó que la Constitución Nacional y el principio protectorio del derecho laboral existen precisamente para resguardar a la parte más débil de la relación contractual.
“Este proyecto pone al trabajador en igualdad de condiciones formales, pero eso va en contra de la esencia misma del derecho del trabajo”, advirtió.
Entre los puntos más cuestionados, el dirigente sindical puso como ejemplo el banco de horas, al que consideró una herramienta que termina beneficiando exclusivamente al empleador.
“¿Qué trabajador va a poder decidir qué horas guardar o cuándo tomarse el descanso? Eso siempre lo define quien organiza el trabajo y la producción, que es el empleador”, explicó.
Asimismo, rechazó que la iniciativa pueda considerarse un proceso de modernización laboral. “No tiene nada que ver con modernizar. De hecho, ataca una de las pocas leyes que intentó actualizar las formas de trabajo, como la ley de teletrabajo, que directamente se deroga, sin dar ninguna explicación”, cuestionó.
Sola también denunció que la reforma fue diseñada desde una lógica favorable a los grandes grupos económicos y no a las pequeñas y medianas empresas. “Está armada desde bufetes de abogados que claramente no representan a las pymes, sino a los grandes conglomerados”, afirmó.
Además, advirtió que el proyecto reduce aportes y contribuciones, beneficiando a los empleadores con más trabajadores y debilitando el financiamiento del sistema laboral.
Por último, el dirigente reiteró que la CGT mantiene una posición de rechazo frente a la reforma, tanto por su sesgo ideológico, al atacar la representación sindical, como por su orientación económica.
“Es una búsqueda que va para otro lado, no al bienestar de los trabajadores ni a una verdadera modernización”, concluyó. Así las cosas, la central obrera se encamina a definir nuevas acciones para frenar el avance del proyecto en el Parlamento.

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