La tensión entre el Sindicato de Camioneros y las principales compañías de la industria de bebidas, Coca-Cola, Quilmes y CCU, escaló en las últimas horas. El personal encuadrado en la Rama de Aguas y Gaseosas cumplió su décimo día consecutivo de protestas bajo la modalidad de trabajo a reglamento, ajustándose de forma estricta a lo establecido en las normativas convencionales del sector. La persistencia del conflicto mantiene en incertidumbre la regularidad en la distribución logística de los productos.
La profundización del plan de acción fue ratificada por el secretario adjunto de la organización gremial, Pablo Moyano, luego de que una reunión virtual con los representantes de las cámaras empresarias terminara sin ningún tipo de acuerdo. Visiblemente molesto ante la postura de las patronales, el dirigente sindical no ahorró adjetivos para describir la actitud corporativa: “Se siguen haciendo los boludos y miran para otro lado”, disparó Moyano en un mensaje enviado a las bases, cuestionando que las firmas desatienden reclamos legítimos de los trabajadores del sector.
El pliego de exigencias de Camioneros se centra en la recomposición de los ingresos del personal de transporte mediante el pago del concepto de presentismo y un incremento sustancial en los adicionales convencionales, un beneficio que alcanza tanto a los choferes de los camiones de reparto como a sus respectivos ayudantes.
El nudo de la discusión radica en una marcada disparidad en las liquidaciones salariales según el esquema de contratación de las plantas de distribución. Moyano detalló que, en el caso testigo de Quilmes, la firma abona el premio por asistencia al personal propio de la línea directa y de los depósitos centrales, pero excluye de este beneficio a los choferes que prestan servicios para los centros concesionarios externos. Frente a esta ingeniería contable adoptada unilateralmente por las empresas, el sindicato exige una inmediata equiparación en el cobro de los adicionales para evitar que existan trabajadores de primera y de segunda categoría dentro de una misma actividad productiva.
El conflicto afecta de forma directa el suministro logístico de las tres grandes multinacionales dadoras de carga que dominan el retail de bebidas en el territorio nacional: Coca-Cola, Quilmes y CCU. Al realizarse las tareas operativas de carga, transporte y descarga de forma ceñida exclusivamente al manual de convenio, los tiempos de distribución se ralentizan notablemente.
Ante la posibilidad de que la persistencia de la medida de fuerza empiece a impactar en las góndolas, desde Camioneros se apuraron a desligar de responsabilidades a los choferes y apuntaron directo a las patronales. “Seguimos trabajando a convenio y cualquier desabastecimiento que haya de estos productos de Coca Cola, Quilmes, y agua es responsabilidad de estas empresas que son las dadoras de carga”, apuntó Moyano, advirtiendo que la escasez de stock en los comercios de cercanía y supermercados será una consecuencia exclusiva de la intransigencia y la falta de respuestas de las patronales.

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