Federico Tatter y el profesor Juan Lenscak suelen enviar escritos breves que se mecen entre el vaivén de la poesía y el trasfondo político. Perlas mañaneras, perfumadas de monte, canto de aves y canto a la vida.
Hace unas semanas, estando en Panama, allí donde el autoritarismo vació las calles a fuerza de garrotes y perdigones, llegó la piragua salvadora. “En adversidad −dicen los autores− juntarse ya es triunfo. El vínculo solidario, hermano, transforma la fragilidad individual en fortaleza amuchada, inmune a cualquier infortunio.”
El 1 de Mayo, dos organizaciones hermanas caminaron juntas por el centro de la capital. Entendiendo ambas que, “en el palmar nadie se salva solo”, cómo bien lo señalan Juan Lenscak y Federico Tatter.
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