Sueños de pobreza: llegar al millón pesos

Sueños de pobreza: llegar al millón pesos

En base a un estudio del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA), el promedio de los trabajadores que llegan a esa cifra es de apenas el 37% de los asalariados. 

Por Pablo Maradei.

El deterioro del salario durante la era Milei no es novedad; lo que van siendo novedades son las estadísticas que se van acumulando a medida que se mantiene la inflación que crece por encima de los salarios. 

Ahora, el Instituto Germani de Investigaciones Gino Germani (IIGG) dependiente de la UBA dio a conocer que en promedio, el 37% de los asalariados perciben sueldos por encima del millón de pesos. En el crisol de la estadística, que se basa en datos del INDEC, están:

Los asalariados formales que reciben más de un millón de pesos son el 54%, mientras que los informales apenas superan esa marca el 14%; tener en cuenta que la informalidad es lo que más creció en la gestión libertaria (a fines de 2025, 4 de cada 10 trabajadores eran informales). A contramano, aquellos que trabajan bajo «patrón formal» contabilizan un 84% los que superan el millón de pesos. 

Un caso testigo en el sector privado

Algo que no es parte del paisaje actual callejero, el Sindicato Obreros de Estaciones de Servicios y Garages de Tucumán (SOESYGA) corta la calle pidiendo paritarias: llevan 6 meses sin actualización salarial. Marcelo Medina, su secretario general, denunció a medios locales que las cámaras no convocan a paritarias y revela los salarios que perciben sus representados; lo que ejemplifica el estudio del IIGG: los empleados de garage cobran $791.000 y los estacioneros 1.250.000 pesos. «Ambos salarios no cubren la canasta básica de pobreza, de 1.450.000 pesos», amplía Medina.  

Volviendo al Informe de la UBA y a raíz de la mencionada canasta, dice en el subtítulo «Capacidad de Compra: «El 71,1% del total de ocupados percibe ingresos laborales mensuales por debajo del valor de la Canasta Básica Total (CBT) para un hogar tipo II (Figura 22). Esto significa que más de siete de cada diez trabajadores argentinos no logran cubrir, con sus ingresos laborales, el costo de una canasta de bienes y servicios básicos para una familia de dos adultos y dos niños».

El informe lleva un título determinante: «Derrame invertido: la cascada regresiva». Y argumenta porque no ocurre lo que siempre, los gobiernos de derecha, dicen que ocurrirá: «La teoría del derrame postulaba que el crecimiento en los estratos superiores se trasladaría progresivamente hacia abajo. La evidencia sugiere lo contrario: lo que se traslada entre estratos no es riqueza sino deterioro. Cada nivel absorbe el impacto que el estrato superior ya no puede contener, y lo transmite hacia abajo con mayor intensidad. El resultado es una cascada regresiva: un proceso escalonado donde la precariedad se propaga de forma encadenada». 

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