Jorge Andrés Bustos, quien encabezó la Lista Bordó en la última elección que logró competir contra la conducción de Víctor Santa María, fue desafiliado del sindicato. Desde el gremio argumentaron que incurrió en expresiones “difamatorias y/o falsas y/o injuriantes”. El dirigente prepara una presentación judicial para intentar revertir la medida.
Una nueva disputa interna volvió a poner bajo la lupa la situación institucional del Suterh (Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta Horizontal). Jorge Andrés Bustos, referente de la opositora Lista Bordó y quien fuera candidato contra la conducción de Víctor Santa María, fue desafiliado de la organización sindical mediante una resolución que el dirigente considera inédita desde el retorno de la democracia.
La medida fue adoptada poco antes de la feria judicial y, según explicó Bustos, será cuestionada ante la Justicia mediante una medida cautelar que buscará recuperar su condición de afiliado.
El dirigente sostiene que la decisión tiene un fuerte impacto político porque podría impedirle participar de futuras elecciones sindicales como candidato opositor.
El argumento del sindicato
Según relató Bustos, la desafiliación fue resuelta luego de una asamblea extraordinaria convocada específicamente para analizar su situación.
La conducción del gremio habría fundamentado la decisión en una carta abierta publicada por el dirigente en redes sociales. De acuerdo con la explicación que recibió, el texto contenía expresiones consideradas “difamatorias y/o falsas y/o injuriantes”.
Bustos rechazó esa interpretación y sostuvo que sus publicaciones forman parte de su actividad como dirigente opositor y expresan sus cuestionamientos sobre la situación del sindicato.
El conflicto adquirió además una particularidad: si bien fue desafiliado del sindicato, el dirigente aseguró que continúa afiliado a la obra social, por lo que mantiene la cobertura para él y su familia.
“Es algo muy extraño que no suele ocurrir”, señaló Bustos al describir la situación y anticipó que la presentación judicial se realizará una vez concluida la feria.
Una medida que, según Bustos, no tiene antecedentes recientes
El ex candidato opositor consideró que la desafiliación constituye una situación excepcional dentro del gremio.
Según su relato, desde el retorno de la democracia no se habría registrado un caso similar contra un dirigente opositor. Bustos recordó que, antes de 1983, una situación de estas características había alcanzado a José “Pepe” Santa María, padre del actual secretario general del sindicato.
“En período democrático es una medida inédita e insólita”, sostuvo.
El dirigente también recordó que durante el período electoral aparecieron pintadas en su domicilio, hecho que interpretó como una forma de amedrentamiento. Sin embargo, aclaró que no sufrió agresiones físicas ni amenazas directas y que continúa trabajando.
El antecedente electoral
La situación se produce en un sindicato conducido desde hace años por Víctor Santa María, dirigente del peronismo porteño y referente de la CGT.
En las últimas elecciones, Santa María obtuvo un nuevo mandato sin enfrentar una lista opositora. La Lista Bordó encabezada por Bustos había sido la última alternativa electoral capaz de presentarse formalmente contra la conducción.
Por ese motivo, Bustos considera que su desafiliación puede tener consecuencias políticas más allá de su situación personal: podría dejarlo fuera de futuras disputas electorales dentro del sindicato.
Cada vez menos trabajadores participan de las elecciones
Otro de los aspectos señalados por Bustos está relacionado con la participación de los afiliados en los procesos electorales del Suterh.
Según los datos aportados por el dirigente, el sindicato cuenta con un padrón cercano a 60.000 afiliados, pero la cantidad de trabajadores que concurren a votar viene descendiendo de manera significativa.
En 2017, según su registro, participaron alrededor de 6.000 trabajadores. Cuatro años después, en 2021, la cifra habría descendido a poco más de 3.000, mientras que en las últimas elecciones no habría alcanzado siquiera ese número.
Para Bustos, la baja participación constituye un problema institucional que excede la disputa entre oficialismo y oposición.
El dirigente atribuyó esa situación al descontento de una parte de los trabajadores con la conducción sindical y cuestionó especialmente el funcionamiento de la obra social.
“La gente no va a votar porque la obra social es un desastre y los trabajadores no están representados por esta conducción”, afirmó.
Una disputa que ahora se trasladará a la Justicia
La controversia por la desafiliación tendrá ahora una instancia judicial. Bustos prepara una medida cautelar para intentar dejar sin efecto la resolución adoptada por el sindicato.
La discusión plantea, además, un interrogante sobre los límites de las organizaciones sindicales para sancionar o desafiliar a sus propios afiliados y sobre las garantías que deben existir para quienes ejercen una actividad opositora dentro de los gremios.
Mientras la conducción del Suterh sostiene que la medida respondió a expresiones que consideró ofensivas, Bustos la interpreta como una decisión con consecuencias políticas y electorales.
El desenlace judicial determinará si el dirigente recupera su afiliación y, eventualmente, si queda habilitado para volver a participar de la vida interna del sindicato.

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