Tras 57 días sin volar y luego de casi mil empleos destruidos, Flybondi se presentó en concurso de acreedores

Tras 57 días sin volar y luego de casi mil empleos destruidos, Flybondi se presentó en concurso de acreedores

La low cost lleva 57 días sin operar y redujo su flota de 13 a tres aviones. Además Flybondi ya recortó cerca de 1.000 puestos de trabajo entre entre despidos y retiros voluntarios. Se presentó en concurso de acreedores.

Flybondi se presentó en concurso preventivo de acreedores después de meses de una crisis que terminó con la aerolínea completamente paralizada. La low cost lleva 57 días sin realizar un solo vuelo, redujo su flota de 13 a apenas tres aviones, atravesó cientos de despidos y retiros voluntarios y mantiene reclamos por salarios e indemnizaciones impagos. En paralelo, acumuló embargos, pedidos de quiebra y 27 cheques rechazados por más de $2.900 millones.

La presentación, según consignó Ámbito Financiero, fue realizada por FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera Flybondi, y quedó radicada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°24, Secretaría N°47, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi.

El paso por los tribunales terminó por confirmar un escenario que desde hacía semanas se daba prácticamente por descontado dentro del sector aerocomercial.

El último vuelo de Flybondi se realizó el 5 de agosto, cuando un avión de la compañía cubrió el trayecto entre Bariloche y Ezeiza. Desde entonces, la aerolínea no volvió a transportar pasajeros y este lunes acumulaba 57 días sin operar.

El parate estuvo acompañado por una fuerte reducción de la flota. De los 13 aviones que tenía, actualmente conserva tres aeronaves en el país, todas sin operar. Las otras diez fueron devueltas a sus propietarios, aunque algunas todavía permanecen en territorio argentino mientras se completa el proceso de redelivery. Su página web también volvió a quedar fuera de servicio.

Al mismo tiempo, Flybondi avanzó con un fuerte achicamiento de su estructura laboral. Los primeros retiros voluntarios comenzaron durante el primer semestre y desde abril se aceleraron los despidos.

Los problemas no se limitaron a las desvinculaciones. La empresa comenzó a atrasarse también con quienes continuaban trabajando. Para agosto, los empleados denunciaban que tenían pendientes los salarios de junio y julio y el medio aguinaldo, mientras más de 700 exempleados reclamaban indemnizaciones por despidos sin causa y pagos comprometidos en acuerdos de retiro voluntario.

En septiembre ya se contabilizaban más de 900 desvinculaciones entre despidos y retiros voluntarios, según denunciaron los trabajadores. A fines de ese mes, un grupo de exempleados llevó el reclamo hasta la Secretaría de Trabajo y sostuvo que la situación alcanzaba a unas 1.000 familias.

En esa presentación denunciaron atrasos en los pagos de los retiros voluntarios, indemnizaciones por despidos sin causa pendientes y salarios adeudados a trabajadores que todavía continuaban vinculados a la empresa.

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