La presión judicial y los lazos comerciales de Moyano dividen las aguas en su entorno familiar

La presión judicial y los lazos comerciales de Moyano dividen las aguas en su entorno familiar

El frente judicial de Hugo Moyano se minó al quedar al descubierto una serie de operaciones sospechosas entre el sindicato de camioneros y el holding de empresas que administran su esposa, Liliana Zulet, y dos hijastros.

Es, quizás, la causa que más perturba a Moyano, por la cantidad de pistas firmes que se apilan en el expediente que abrió Graciela Ocaña hace siete años y que se reactivó ahora, a partir de tres informes de la Unidad de Información Financiera (UIF). Los millonarios vínculos comerciales entre el gremio y la familia política serían la viga maestra que sostiene los negocios del camionero desde, al menos, 2011 hasta ahora, según se desprende del borrador del organismo que depende del Ministerio de Finanzas.

La revelación de estas operaciones abrió una inesperada grieta en el clan Moyano, integrado por un intrincado mapa familiar producto de tres parejas distintas con las que el jefe camionero tuvo hijos.

La presión judicial trazó una frontera invisible entre los hijos más conocidos, como lo son Pablo, Facundo y Hugo Antonio, y la familia política. Ellos comenzaron a tomar distancia de los Zulet, según logró reconstruir LA NACION a partir de fuentes del entorno familiar.

Pablo, por su cargo jerárquico en el gremio, donde ejerce como número dos, está más involucrado que Facundo y Hugo (h.), que no figurarían en ninguna de las operaciones inmobiliarias y transferencias de fondos que están bajo la lupa.

Después de su segundo divorcio, Moyano conoció a Zulet, con quien se casó y tuvo su séptimo hijo: Gerónimo, recientemente graduado de la escuela secundaria. Parte del poder que construyó el camionero se debe al asesoramiento de Zulet, una empresaria de la salud desde mucho antes de conocer al sindicalista.

Moyano reinauguró el 9 de enero pasado el Sanatorio Antártida, de su gremio. En una suerte de autohomenaje, descubrió una de las placas en el salón de entrada que agradecía sobre mármol los servicios prestados de Aconra SA, la empresa constructora que integra el holding de negocios familiar.

Forman parte del directorio de Aconra SA Valeria Salerno y Juan Manuel Noriega Zulet, los hijastros del jefe camionero. Salerno y Noriega Zulet blanquearon el año pasado US$1.100.000 dólares de actividades vinculadas al sindicato de camioneros y a su obra social, a partir de uno de los informes de la UIF.

Además de Aconra, hay otras compañías vinculadas a Zulet y sus hijos que son prestadoras casi con exclusividad de los camioneros. Se trata de Dixey SA, un taller de ropa que provee de indumentaria a los afiliados del gremio y a los socios del Club Social y Deportivo Camioneros; y de Iarai SA, una prestadora médica. Mediante estas empresas, Moyano amplió su abanico de propiedades en los bosques de Parque Leloir, un barrio de casonas en el oeste del conurbano bonaerense. "Todo indicaría que los bienes de Dixey son utilizados en beneficio particular de los Moyano", indicó la UIF.

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Las redes sociales sirven también como termómetro para comprobar el quiebre en el clan. Hijos y nietos de Moyano que hacen públicas fotos y mensajes no suelen compartir escenas con los Zulet. Jamás. Ni con Liliana ni con sus hijos. Hay solo una salvedad: Facundo y Hugo (h.) arroparon a Gerónimo y hasta lo suman a sus salidas y a los picados de fútbol. Para ellos él es su hermano directo, como lo consideran a Pablo, a pesar de ser todos hijos de madres diferentes. Pero no sienten igual la relación con Salerno y Noriega Zulet. "Tal vez es porque la raíz de unos es lo gremial y la de otros, la empresaria", argumentó un allegado a la familia.

La presión judicial y la escalada en el enfrentamiento con Mauricio Macri lograron, sin embargo, reforzar la cohesión entre los hijos de Moyano. Pablo y Facundo, quienes muchas veces hacen un juego de opuestos, unificaron su mensaje y la defensa pública de su padre es homogénea.

Indiscutible cabeza del clan, Hugo Moyano se recuesta en sus hijos para conservar su poder e influencia. Pablo es su sucesor natural en Camioneros y quien ya tomó la posta en las negociaciones que requieren de un seguimiento diario; Facundo es el más político de todos y aspira a tallar en la reconstrucción del peronismo, y Hugo (h.) es abogado laboralista y asesor legal de varios sindicatos. Sin embargo, la que tiene la última palabra es Zulet, el cerebro detrás del imperio que levantó Moyano a partir del sindicato de los camioneros.

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