Presionado por una estafa de 600 millones, el massista Alberto Roberti renunció a todo y desapareció

El massista Alberto Roberti renunció a todo y desapareció.El massista Alberto Roberti renunció a todo y desapareció.El massista Alberto Roberti renunció a todo y desapareció.

Facturas truchas, cheques multimillonarios y desvíos cuantiosos. Todo esto y mucho más pareciera haber caracterizado la conducción de Alberto Roberti, esposo de la ex diputada Mónica López, al frente de la Federación Argentina de Petróleo, Gas y Biocombustibles.

Todo comenzó hace apenas unos meses cuando Marcelo Turchetti, secretario general de un gremio petrolero menor en Santa Cruz, lo denunció por administración fraudulenta. Aquello fue el primer tirón del ovillo de la impunidad y corrupción con el que solía juguetear el gremialista devenido en diputado nacional del Frente Renovador. El juez Marcelo Cavalía, del juzgado Nro. 29 en el que recayó la denuncia, se apuró a declararse incompetente luego de ver las pruebas y la causa recayó en el fuero federal, complicando aun más a Roberti. En aquel mismo momento, luego de un viaje de placer con su esposa por Gran Bretaña y el principado de Mónaco, el gremialista renunció a la federación, a la mutual, a la fundación y a todas las demás aristas que partían de su gremio. Luego, se pidió una licencia de su cargo como diputado hasta el final de su mandato, borrándose así completamente de la vista del público.

Lamentablemente para él, ya era demasiado tarde. La primera de las numerosas denuncias que recibió fue lapidaria. En ella, se llevó a cabo una comparación entre la declaración jurada que Roberti presentó ante la Cámara de Diputados de la Nación y la realidad. En la misma, el diputado entrante declaró tener dos propiedades, una valuada en 487 mil pesos y la otra en 780 mil. Además, aseguró haber recaudado 163 mil pesos en ahorros. La realidad era dolorosamente distinta.

Roberti vive en una mansión en el country Abril que, solo ella, vale unas once veces el total del monto declarado ante la cámara baja. Además de ello, posee una flota de vehículos, dos costosísimos palcos en el estadio de Boca Juniors y en el Hipódromo de Palermo, caballos pura sangre -uno de ellos Sixties Song, ganador del gran premio Latinoamericano en Chile y valuado en varios millones- y dos inmuebles en Miami valuados en 3 millones de dólares. Pero esto, que ya resulta escandaloso, es solo la punta del iceberg.

Acorde a su denunciante, Marcelo Turchetti, la escala de la estafa de Roberti supera los 600 millones de pesos. Y esto sólo en su gremio. De ahí que su esposa Mónica López de escaso peso nacional, haya ostentado varios cargos de suma importancia en la arena política. Los montos que aportaba Roberti a las campañas eran asombrosos.

Increíblemente, cuando, acorralado por la Justicia, se retiró del gremio y pidió licencia como diputado nacional, solicitó seguir cobrando los 90 mil pesos mensuales de dieta. Acorde a sus allegados, el gremio lo aceptó.

 

En una de las fojas de la causa que hoy descansa en el juzgado correccional Nro. 29 de Buenos Aires, existen pruebas de cheques que Roberti ha firmado a prestadoras de servicios que nunca habían trabajado. Los mismos ascienden a montos tan ridículos como 22 millones de pesos. A la empresa Salud Industrial S.A. le pagó un cheque de 9 millones de pesos, aunque nunca se asentó en los libros contables de la federación. Mientras tanto, su esposa Mónica López salía en la revista Caras mostrando una asombrosa colección de zapatos importados y un vestidor de 300 metros cuadrados.

El día en el que Alberto Roberti renunció a la federación, la Policía Federal allanó las oficinas ubicadas en San Telmo en busca de pruebas. Mientras el allanamiento tenía lugar, el ahora ex gremialista telefoneó a uno de sus mejores amigos: Daniel Angelici. Minutos después, los oficiales dejaron el edificio y la documentación secuestrada desapareció sin dejar rastros.

 

Roberti dejó a su federación en la quiebra, con una deuda que superaría los 40 millones de pesos. La obra social, además, debe otros 150 millones. Por asombrosa que parezca dicha suma, solo contabiliza un cuarto de lo que se habría robado.

A la sombra de la Justicia, al amparo de Angelici, Roberti continúa acumulando millas de viajero y zapatos de lujo. Total, como dijo su ídolo Humberto Grondona, “Todo Pasa”. Especialmente en Argentina. 

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