La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) cuestionó un posible recorte de funciones en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) y advirtió que una eventual transferencia de tareas a Gendarmería Nacional podría afectar los controles sobre micros de larga distancia, viajes estudiantiles y transporte de cargas, incluidas las de materiales peligrosos.
La advertencia fue realizada por el Secretario General de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, quien sostuvo que una modificación en el esquema actual de fiscalización podría debilitar las tareas de prevención y control que hoy realiza el organismo en distintos puntos del país. Según planteó el gremio, el principal foco de preocupación está puesto en la supervisión técnica previa a los viajes y en la capacidad operativa para detectar irregularidades antes de que las unidades salgan a la ruta.
Desde el sindicato señalaron que la intención oficial sería que buena parte de esos controles pasen a estar bajo la órbita de Gendarmería Nacional. En ese sentido, remarcaron que la fuerza de seguridad no tendría la estructura técnica, el equipamiento específico ni el personal especializado con el que actualmente cuenta la CNRT para realizar inspecciones vinculadas al transporte automotor y ferroviario.
ATE sostuvo que el escenario genera preocupación especialmente en servicios sensibles como los viajes de egresados y estudiantiles, el transporte interjurisdiccional de pasajeros y el traslado de cargas peligrosas. En lo que va de 2026, la CNRT ya llevó adelante más de 2 mil controles sobre viajes estudiantiles en todo el país, un dato que el gremio utilizó para subrayar el volumen de trabajo preventivo que realiza el organismo.
Actualmente, la CNRT tiene 1043 trabajadores distribuidos en 45 sedes del país. Entre sus funciones se encuentran la fiscalización del transporte ferroviario, los colectivos urbanos de jurisdicción nacional, los micros de media y larga distancia, los servicios turísticos, las combis, el transporte de cargas generales y peligrosas, además de los talleres vinculados a la revisión técnica obligatoria.
Las inspecciones no se limitan al estado general de las unidades, como cubiertas, frenos o luces, sino que también incluyen controles sobre los conductores antes del inicio de cada servicio. Allí se realizan, entre otros procedimientos, test de alcoholemia, detección de sustancias y controles de glucemia.
Otro de los puntos que marcó el gremio es que, de avanzar el nuevo esquema, los controles quedarían concentrados principalmente en rutas nacionales, autopistas y semiautopistas, mientras que podrían perderse instancias de verificación en terminales o corredores provinciales. Para ATE, esa reducción del alcance operativo disminuiría la capacidad de anticiparse a situaciones de riesgo antes de que los vehículos inicien sus recorridos.

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