Tras cuatro décadas, Rodolfo Daer deja la conducción del Sindicato de Trabajadores de Industrias de Alimentación filial Buenos Aires y abre paso a una nueva generación con Sergio Escalante al frente del gremio.
El final de una era sindical
El Sindicato de Trabajadores de la Alimentación (STIA) de Buenos Aires atraviesa un momento histórico. Después de cuarenta años de liderazgo ininterrumpido, Rodolfo Daer decidió no presentarse como candidato para secretario general en las elecciones previstas para el 26 de septiembre de 2025. Su salida marca un punto de inflexión dentro del gremio y del sindicalismo argentino.
La figura de Rodolfo Daer, consolidada desde mediados de los años ochenta, representó continuidad, estabilidad y un estilo de conducción que se mantuvo vigente durante décadas. Sin embargo, el actual contexto de transformaciones sociales y las repercusiones en el mundo del trabajo, llevaron a actual conducción a proponer una transición hacia nuevas referencias sindicales.
Sin embargo, la decisión de correrse de la conducción no implica un retiro definitivo: Daer acompañará el proceso y continuará ocupando un lugar dentro de la estructura del sindicato, aunque en un rol secundario.
Sergio Escalante y la apuesta a la renovación
El dirigente elegido para encabezar la lista oficialista es Sergio Escalante, actual secretario adjunto e integrante de la conducción desde hace más de veinte años. Su perfil combina la experiencia adquirida en las gestiones previas con una impronta que busca actualizar el rol del sindicato frente a los desafíos del presente.
Sergio Escalante irá acompañado con Paola Benítez, quien actualmente se desempeña como secretaria de Prensa del gremio.
La candidatura de Escalante no surge como una ruptura, sino como una transición ordenada que cuenta con el respaldo del la Agrupación Verde.
Su liderazgo se proyecta hacia un sindicalismo que intenta modernizarse sin perder continuidad con la tradición histórica del STIA. La elección del 26 de septiembre será la oportunidad de ratificar ese camino o de abrir la puerta a alguna de las alternativas electorales que se presentan con el objetivo de disputar la conducción del gremio.
El proceso electoral, más allá del resultado final, será un termómetro para medir el clima interno de los trabajadores de Alimentación y su percepción sobre la necesidad de cambio en un contexto social y económico marcado por tensiones políticas en la que emergen nuevos actores políticos, como La Libertad Avanza, un partido de ultraderecha con aspiraciones de imponer un modelo neoliberal.
Relevancia de la transición sindical
La salida de Daer se enmarca dentro de una tendencia más amplia de renovación en el movimiento obrero argentino que la. encabeza la conducción de la propia CGT.
Esta dinámica abre un debate sobre el futuro del sindicalismo en el país y sobre la posibilidad de que nuevas generaciones asuman responsabilidades en un escenario de alta conflictividad laboral y profundas transformaciones sociales.
Para el STIA Buenos Aires, la conducción de Escalante representa una continuidad con matices de cambio. La expectativa está puesta en cómo logrará equilibrar la herencia de cuatro décadas de gestión con las demandas actuales de los afiliados.
Entre los temas centrales aparecen la defensa de las condiciones laborales, la negociación de salarios frente a la inflación, la incorporación de nuevas tecnologías en la industria alimenticia y la necesidad de democratizar la vida interna del sindicato.
La elección del 26 de septiembre no solo definirá nombres y cargos. Será, en definitiva, una muestra de cómo el sindicalismo argentino enfrenta el desafío de renovarse, sostener su legitimidad y proyectar un modelo de conducción que pueda responder a los tiempos actuales.
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