Otra petrolera focalizada en la producción de gas y petróleo convencional entró en crisis y la justicia ya ordenó la apertura de un concurso de acreedores para extender el pago de sus deudas. La firma es Oilstone Energía SA y es un peso pesado en el convencional de Neuquén, en donde cuenta con 15 concesiones que abarcan nada menos que 3.000 kilómetros cuadrados.
Oilstone Energía SA se dedica a la explotación en el convencional y tiene un enclave en lo que supo ser el corazón petrolero de la Cuenca Neuquina, como es la Comarca Petrolera. Hoy sufre a la sombra de Vaca Muerta y la migración hacia el no convencional.
La apertura del concurso preventivo, según explicó el medio especializado EnergíaON, se dispuso el pasado 20 de febrero por orden del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial 11, de Buenos Aires, ya que la petrolera tiene allí su domicilio fiscal.
Esta instancia fue solicitada el 4 de febrero por la petrolera, puesto que detalló que no solo que se encuentra en una situación de cesación de pagos, sino que requiere de la extensión del plazo de pago de sus créditos, que suman 11,8 millones de dólares.
La empresa hizo un repaso de lo que podría definirse como el efecto negativo de Vaca Muerta en el convencional, dado que marcó no solo dificultades para acceder a los sistemas de transporte para su producción, sino también una caída en el precio por ejemplo del gas natural, que se centra en la mayor producción de gas de Vaca Muerta y que esmeriló sus ingresos.

La firma, que detalló que redujo considerablemente su plantel de cerca de 300 a 183 operarios, presentó una hoja de ruta para tratar de salir de la crisis, pero con la condición previa de la reestructuración de la deuda que tiene como principales acreedores a tres bancos, que son los que les dieron créditos.
Pese a los planes de Oilstone para salir de la crisis, la compañía negocia desde 2024 con el gobierno neuquino la prórroga de la mitad de sus concesiones. Este es un proceso que, si bien de momento está virtualmente frenado a la espera de la definición del concurso de acreedores, tampoco tuvo avances positivos ante lo que es el pedido de base del gobierno neuquino.
La provincia, que es la titular de las concesiones, le exigió a Oilstone -como hace en todas las prórrogas- un plan de abandono seguro de pozos e instalaciones. Esto en la práctica es un golpe al bolsillo de las empresas del convencional, porque mientras se trata de firmas que literalmente viven de la poca producción que obtienen, el abandono de un pozo no solo es costoso, sino que implica invertir fondos para no tener producción.
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