La encuesta sobre mercado de trabajo y “desocupación abierta” del Indec no incluye, en esta última categoría, “otras formas de precariedad laboral tales como presonas que realizan trabajos transitorios mientras buscan activamente una ocupación, aquellos que trabajan involuntariamente por debajo de lo normal...”.
Por Raúl Dellatorre.
Es decir, que una persona que se desempeñaba como empleo de una industria o un comercio, y es echada, y a partir de ese momento mientras busca un nuevo empleo, trata de sumar algun ingreso vendiendo pañuelos descartables en el tren o en un semáforo, no pasó a la categoría de desocupado para las estadísticas oficiales.
Esta es una de las distorsiones por las cuales el índice de desempleo del Indec no llega a captar correctamente el deterioro en el mundo laboral que provoca, por ejemplo, que actividades esenciales en una provincia desaparezcan casi por completo o se reduzcan a su expresión mínima, propducto por ejemplo una política económica que facilita importaciones y ancla el precio del dólar, mientras caen los ingresos de la población.
La pérdida de empleo en Santa Cruz y Misiones como consecuencia de la política económica del gobierno nacional, son un reflejo de ello. El abandono de la actividad petrolera convencional en la Patragonia, o la pérdida de puestos de trabajo en aserraderos y el comercio, por la apertura comercial y el dólar anclado, son casos elocuentes de crisis de empleo que el índice oficial no refleja.
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