El año comenzó con una ola de despidos y cierres de plantas que ya está dejando a cientos de trabajadores sin empleo en sectores clave como la industria, el comercio minorista y la petroquímica, en medio de una caída de la actividad económica y reorganizaciones empresarias que priorizan costos y eficiencia sobre el mantenimiento de fuentes de trabajo.
Una de las decisiones más duras fue la confirmación del cierre definitivo de la planta de Lamb Weston en Munro, provincia de Buenos Aires, que dejó sin trabajo a cerca de 100 empleados. La empresa multinacional comunicó que concentrará toda la producción para América Latina en su nueva fábrica en Mar del Plata, con mayor escala y tecnología, en una movida que calificó como parte de su estrategia global para “mejorar la rentabilidad y la eficiencia operativa”.
“Gestionar eficazmente los costos a lo largo de nuestra cadena de suministro es fundamental…”, dijo Sylvia Wilks, directora de la cadena de suministro de Lamb Weston, al justificar el cierre, y aseguró que los afectados recibirán indemnizaciones según la ley.
En el interior, la industria textil también amplió la lista de despidos. Hilados S.A., del grupo TN Platex, cerró su planta de confección en La Rioja y despidió a 70 trabajadores, manteniendo sólo el área de hilandería con un plantel reducido. Desde el sector gremial advirtieron que esto es producto de la creciente apertura de importaciones y la fuerte recesión que atraviesa la actividad productiva.
El comercio minorista no quedó afuera del ajuste. La cadena Farmacias del Dr. Ahorro, de capitales mexicanos, cerró al menos 10 sucursales y echó a unos 90 empleados entre la Ciudad y el interior del país, mientras enfrenta cesación de pagos y pérdida de crédito comercial con sus proveedores.
La crisis también llegó al sector químico: la petroquímica Sealed Air aplicó una reducción cercana al 40% de su plantilla en su planta de Quilmes, despidiendo a 65 trabajadores tras negociaciones fallidas con el sindicato. El conflicto derivó en un paro por tiempo indeterminado y la paralización total de la planta, según delegados gremiales.
Para los sindicatos y organizaciones de trabajadores, este arranque de año confirma una tendencia preocupante. “Lo que vemos es una pérdida de puestos en toda la cadena productiva”, señalaron desde sectores gremiales que están en alerta por el impacto de estas decisiones sobre las economías regionales y las familias afectadas.
En conjunto, las desvinculaciones confirmadas en estos primeros días de enero superan los 300 trabajadores, aunque fuentes del mercado advierten que el número puede ser mayor si se consideran recortes más silenciosos en otras firmas y sectores de la economía.
La situación se da en un contexto donde algunos informes muestran una caída persistente del empleo en la provincia de Buenos Aires y otras jurisdicciones, que ya venían arrastrando pérdidas importantes en el empleo formal registrado durante 2025.
Comentá la nota