La economía vuelve a caer: advierten una nueva recesión por el deterioro de los ingresos y el ajuste fiscal

La economía vuelve a caer: advierten una nueva recesión por el deterioro de los ingresos y el ajuste fiscal

La economía argentina atraviesa una nueva etapa recesiva, marcada por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la debilidad del consumo y el ajuste del gasto público. Según un informe de C-P Consultora, la actividad económica apenas creció un 0,1% en agosto, después de la fuerte caída de julio, mientras que en la comparación interanual registró una contracción del 1,7%. El escenario refleja las dificultades del programa económico del Gobierno para recuperar la producción y la demanda interna.

El relevamiento, titulado “El EMAE no rebota. Nueva etapa recesiva para la economía”, advirtió que la recuperación de agosto fue prácticamente inexistente y que septiembre debería registrar un crecimiento mensual del 8,5% para evitar que se consolide la recesión. Sin embargo, las proyecciones de la consultora anticipan un repunte de apenas el 1,5%, insuficiente para revertir la tendencia negativa.

De acuerdo con esas estimaciones, el tercer trimestre de 2026 cerraría con una caída del 2,3% respecto del período anterior, lo que marcaría dos trimestres consecutivos de contracción económica. Además, la consultora redujo sus expectativas de crecimiento para el conjunto del año y proyectó una expansión de apenas el 0,6% frente a 2025.

Uno de los principales factores detrás del deterioro económico es la caída de la demanda agregada, vinculada con la crisis de ingresos y la reducción del gasto público. El informe sostuvo que el programa de desinflación basado en el ancla salarial y fiscal está afectando la actividad productiva, mientras que el crecimiento de sectores como el petróleo, la minería y el agro resulta insuficiente para compensar la contracción del resto de la economía.

La situación resulta especialmente preocupante para la industria manufacturera, una actividad central para el empleo asalariado. Aunque la producción industrial aumentó un 1,9% en agosto, permaneció un 3,3% por debajo del nivel de junio y registró una caída interanual del 3,2%. Según C-P Consultora, se trató del segundo peor agosto desde 2016, únicamente superado por el desplome registrado durante la pandemia de 2020. Además, la actividad industrial acumuló una contracción del 7,6% respecto de febrero de 2025.

El panorama también es negativo para la construcción, otro sector intensivo en mano de obra. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) avanzó apenas un 0,4% mensual en agosto, sin recuperar las pérdidas anteriores. En términos interanuales, la actividad cayó un 4,4% y alcanzó su nivel más bajo para un mes de agosto desde 2012. Actualmente, el sector se encuentra un 25% por debajo del promedio de 2023, lo que evidencia la profundidad del retroceso productivo.

Los indicadores adelantados de septiembre tampoco muestran una recuperación sostenida. La producción automotriz cayó un 4,3% mensual, la fabricación de acero crudo retrocedió un 1,5% y la producción de laminados se desplomó un 14,8%. A su vez, las ventas minoristas registraron una baja del 1,2%, mientras que las importaciones brasileñas de productos argentinos disminuyeron un 10,5%, señales de debilidad tanto del mercado interno como de parte de la demanda externa.

Frente a este escenario, C-P Consultora planteó que el Gobierno enfrenta una disyuntiva económica: permitir mayores aumentos salariales para impulsar una recuperación del salario real, con posibles efectos inflacionarios, o flexibilizar el ajuste fiscal, aun a costa de comprometer su objetivo de superávit del 1,4% del PBI. El diagnóstico expone las dificultades de sostener una política de estabilización apoyada en la contención de los ingresos y del gasto público mientras la actividad productiva continúa debilitándose, con consecuencias potenciales sobre el empleo, los salarios y las condiciones laborales.

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