La empresa RA Intertrading, proveedora de Adidas, Nike y Puma, atraviesa una fuerte caída de la actividad por la retracción del consumo y el avance de las importaciones. La firma suspendió a 80 trabajadores en Catamarca y adelantó vacaciones en su planta porteña. En tres años, su plantilla pasó de 1.040 a unos 640 empleados.
La crisis que golpea a la industria textil argentina suma un nuevo caso. RA Intertrading, una de las principales fabricantes nacionales de indumentaria deportiva, redujo su dotación de personal y adoptó nuevas medidas para adecuar la producción a la caída de los pedidos.
La compañía, que fabrica para algunas de las marcas deportivas más reconocidas del mundo, enfrenta un escenario marcado por la pérdida de poder adquisitivo, la contracción del mercado interno y una mayor competencia de productos importados.
Según información difundida por fuentes cercanas a la empresa, los pedidos cayeron un 20% durante los últimos tres años. El impacto sobre el empleo fue significativo: mientras que en 2023 la firma llegó a contar con 1.040 trabajadores, actualmente mantiene una plantilla de alrededor de 640 personas, lo que representa una reducción de aproximadamente 400 puestos de trabajo.
Suspensiones en Catamarca y vacaciones anticipadas en Buenos Aires
La situación más delicada se registra en la planta de Catamarca, donde la empresa dispuso suspensiones que alcanzan a 80 trabajadores. La medida fue prevista inicialmente por dos meses y contempla el pago del 70% de los salarios durante ese período.
En paralelo, la fábrica ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, donde trabajan unos 560 empleados, implementó un esquema de vacaciones anticipadas y rotativas para ajustar el ritmo de producción a la menor cantidad de pedidos.
Desde el entorno de la compañía reconocieron que la continuidad laboral depende, en buena medida, de la llegada de nuevos contratos de fabricación. La firma organiza su actividad en función de las órdenes de compra de las marcas para las que produce, por lo que la reducción de la demanda repercute directamente sobre sus necesidades de personal.
El panorama contrasta con la expansión que había experimentado la empresa en Catamarca. La planta abrió en 2022 con un primer módulo que incorporó a 100 trabajadores y sumó otros 100 al año siguiente, en un contexto en el que la provincia buscaba atraer inversiones industriales mediante beneficios impositivos y la cesión de terrenos.
Sin embargo, la caída posterior de los pedidos revirtió parte de ese crecimiento y obligó a reducir la estructura laboral.
Una empresa clave para la indumentaria deportiva
RA Intertrading tiene más de tres décadas de trayectoria y ocupa un lugar relevante en la producción nacional de ropa deportiva. Entre sus principales trabajos se encuentra la fabricación, para Adidas, de las camisetas de la Selección argentina y de los equipos de River Plate y Boca Juniors.
También produce indumentaria para Puma, incluida la camiseta de Independiente, además de otras prendas deportivas para Nike.
La situación de la firma expone las dificultades de un sector que depende de los contratos de las grandes marcas internacionales y que debe competir con productos elaborados en otros países.
La pérdida de puestos de trabajo, de todos modos, no comenzó con la actual coyuntura. De acuerdo con los antecedentes difundidos, la empresa también había reducido su plantilla durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando pasó de unos 940 empleados a alrededor de 800.
La contracción actual profundiza esa tendencia y vuelve a poner en discusión el impacto de la apertura comercial sobre la industria nacional y el empleo registrado.
Las importaciones y los cambios en los contratos
La caída de la actividad no responde exclusivamente a la menor demanda interna. También inciden las decisiones comerciales de las marcas deportivas, que pueden trasladar la fabricación de determinadas prendas a plantas del exterior.
Uno de los ejemplos mencionados es el de Racing Club. RA Intertrading producía su camiseta cuando el equipo utilizaba otra marca deportiva, pero, tras el cambio a Nike, la fabricación pasó a realizarse fuera del país y las prendas comenzaron a ingresar mediante importaciones.
Una situación similar se produjo con parte de la indumentaria que la empresa elaboraba para Dass, cuyos productos comenzaron a llegar desde Brasil en lugar de fabricarse localmente.
En el segmento de las camisetas de fútbol, la producción nacional conserva algunas ventajas logísticas. La necesidad de incorporar patrocinadores, adaptar las prendas y responder rápidamente a cambios comerciales puede reducir las diferencias de costos frente a la importación. Sin embargo, esas ventajas no garantizan la continuidad de los contratos.
De esta manera, las decisiones de las marcas sobre dónde producir sus artículos tienen consecuencias directas sobre el nivel de actividad de las fábricas argentinas y la cantidad de trabajadores que necesitan.
Menor consumo y dificultades para exportar
A los problemas derivados de la competencia externa se suma la debilidad del mercado interno. La caída del poder adquisitivo limita las ventas de indumentaria y reduce las posibilidades de recuperación de los fabricantes, incluso en un mercado en el que también se comercializan productos importados.
Ante este escenario, RA Intertrading buscó ampliar sus negocios en el exterior para compensar la menor demanda local. Sin embargo, las exportaciones tampoco ofrecen una solución sencilla, debido a los márgenes ajustados y las dificultades para competir en otros mercados.
La empresa enfrenta así una doble presión: menos pedidos en el mercado argentino y obstáculos para sostener la rentabilidad de sus operaciones internacionales.
Fundada en noviembre de 1992 por Alberto Rabinovich, la compañía comenzó con un modelo de negocios orientado al desarrollo de colecciones y la importación de prendas desde Asia. Con el tiempo consolidó su perfil industrial y se convirtió en proveedora de grandes marcas internacionales. Actualmente, Daniela Rabinovich está al frente de la firma.
A más de 30 años de su creación, la empresa atraviesa una etapa de contracción que ya se tradujo en cientos de empleos menos y nuevas medidas de ajuste. Su situación vuelve a poner en primer plano el debate sobre el futuro de la industria textil argentina, la competencia importada y las consecuencias de la caída del consumo sobre la producción y el trabajo.

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