Trabajadores y trabajadoras del Estado nacional denunciaron un fuerte deterioro salarial y movilizarán este mediodia desde Plaza de Mayo hasta el Ministerio de Desregulación, en rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei y del ministro Federico Sturzenegger.
Según señalaron, un empleado público percibe actualmente un salario promedio de $832.547, mientras que cargos jerárquicos del Ejecutivo superan los $7,3 millones. “No solo somos despedidos, sino expulsados del Estado ante las escalas salariales desiguales”, advirtieron en un comunicado, donde remarcaron la creciente brecha dentro de la administración pública.
El reclamo se da en un contexto de congelamiento salarial y pérdida del poder adquisitivo. Distintos informes coinciden en que los salarios estatales vienen quedando por debajo de la inflación, acumulando una caída real significativa en los últimos meses, lo que impacta directamente en las condiciones de vida de miles de familias.
Desde los sectores convocantes apuntaron además contra el rumbo general de la gestión: “Expresamos nuestra profunda preocupación frente a políticas orientadas a desmantelar el Estado y debilitar las políticas públicas fundamentales en un contexto de crisis social y económica”.
En esa línea, advirtieron sobre recortes y retrocesos en áreas sensibles como salud, educación, vivienda, obra pública, niñez y jubilaciones. “No se trata de medidas aisladas, sino de un modelo que promueve un Estado reducido para las mayorías, mientras beneficia a sectores concentrados”, sostuvieron.
Uno de los focos de conflicto es la situación del Servicio Meteorológico Nacional, luego de que Sturzenegger planteara públicamente una reducción de personal. “Con un descaro insólito dijo que trabajan 1.000 personas y solo 20 son meteorólogos, cuando desconoce por completo la tarea realizada”, cuestionaron.
También denunciaron un aumento de la conflictividad laboral y una respuesta “cada vez más represiva” frente a las protestas. “En estos dos años no solo se destruyeron organismos clave, sino que hubo un retroceso en derechos inimaginable para nuestro pueblo”, afirmaron.
En ese marco, los estatales ratificaron su rol en el funcionamiento cotidiano del país: “Estamos en nuestros puestos de trabajo, sosteniendo el funcionamiento del Estado y garantizando derechos todos los días”. Y agregaron: “No somos descartables, no somos un número. Somos trabajadores esenciales para el desarrollo del país”.
El reclamo central apunta a una urgente recomposición salarial, la defensa de los puestos de trabajo y el fortalecimiento de las políticas públicas. “Exigimos un Estado presente, al servicio del pueblo”, concluyeron.



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